Santiago como perseverar según la Biblia

3 requisitos que necesitas para perseverar según la Biblia

Si queremos ser buenos cristianos tenemos que aprender a perseverar según la Biblia. La perseverancia es extraña, forma parte de la voluntad, como de la mente y el carácter, es un asunto de fuerza como de dependencia del Señor. Alguien que persevera en sus disciplinas espirituales, sin duda, logrará llegar a ser un árbol de abundante fruto.

Esta virtud fue llamada por Crisóstomo como:

“[…] raíz de todos los bienes, madre de la piedad, fruto que nunca se pudre, fortaleza inexpugnable, puerto que no sabe de tormentas […], reina de las virtudes, fundamento de las acciones justas, paz en la guerra, calma en la tempestad, seguridad contra los complots.»

Aun en nuestros días la perseverancia sumada a la sabiduría es una  combinación eficaz para lograr muchas cosas. Hoy veremos las formas como podemos desarrollar la virtud de la perseverancia, relacionándolas con las otras virtudes…

3 requisitos para perseverar según la Biblia

Así, de esta manera, podemos aprender a perseverar según la Biblia al aplicar estos 3 principios o requisitos para hacerlo:

1. La perseverancia requiere ejercicio de la voluntad

Si hay alguna virtud en la cual es necesaria utilizar una voluntad disciplinatoria, sin duda, es en la perseverancia.  El fisiculturista no logra perfectos músculos de la noche a la mañana, el futbolista no logra ser grande en cuestión de minutos, en cada una de las profesiones, labores y progresos, la clave se encuentra en la perseverancia.

Pero la perseverancia no es una virtud innata, es una virtud que nace del ejercicio de la voluntad, por lo que perseverar o no perseverar es una decisión.

Por eso, considero que el texto máximo de la disciplina cristiana encontrado en 1 Co. 9:24-27, debe aplicarse sin duda a la perseverancia. Fijémonos que en el ultimo versículo habla de ser «descalificado después de haber logrado predicar a otros» (1 Co. 9:27), es como si Pablo  dijese, «debo perseverar para que mi perseverancia no sea en vano».

Pablo habla de esta disciplina como un acto voluntario, y bastante voluntario, puesto que el golpea su cuerpo. Sin duda nadie hace tal cosa si no es por un ejercicio de la voluntad, allí no hay placer, allí no hay elogio, solamente dolor infringido por la voluntad apuntando a un propósito mayor. De esto se trata el ser perseverante, aun aunque hayan pruebas, aunque eso signifique dolor, debemos seguir adelante sin importar que esté pasando (Stg. 1:2-4).

La perseverancia es una decisión de todos los días, de cada momento y circunstancia. Por eso la disciplina de la perseverancia requiere una resolución a decidir una y otra vez perseverar. Se dice que William Carey[1], dijo a su biógrafo:

“Si me da crédito por ser un arador, me habrá descrito con justicia. Cualquier cosa mas de eso será demasiado. Puedo arar. Puedo perseverar en cualquier encomienda. A esto le debo todo.”

¡Cuan cierto! A la perseverancia, dada por Dios y por su gracia, le debemos todo.

2. La perseverancia requiere visión

No tiene sentido la perseverancia sin un objetivo claro, muchas personas cometen el error de no ambicionar objetivos altos y lograr cosas grandes. La perseverancia se nutre de una correcta visión y de unos objetivos bien planteados. Por esta razón la perseverancia cumple con ser una gran compañera de la organización sabia.

Así que debemos preguntarnos con claridad ¿Qué estamos tratando de alcanzar con la perseverancia? Esto es importante definirlo, porque la perseverancia no son golpes al aire, son al cuerpo con la finalidad de lograr algo, aguantamos el dolor y la privación que nos pueda generar la disciplina. La perseverancia es un precio inevitable para alcanzar objetivos de alto valor.

Veamos, ¿Qué tratamos de alcanzar al ser perseverantes en la oración? ¿Qué buscamos en ser perseverantes en cada una de nuestras disciplinas cristianas? La perseverancia en las Escrituras en muchas ocasiones viene impulsada por una visión que apunta hacía objetivos claros (Stg. 1:12; Gal. 6:9; Heb. 6:11-12; 12:1-3; Ro. 5:3-4). Esto demuestra que, Bíblicamente hablando, la visión sobre hacía donde nos dirigimos con la perseverancia es importante.

Si tuviéramos que diagnosticar la endeble perseverancia que algunas veces nos caracteriza ¿Qué hay detrás de ello? Puede que la clave del diagnostico es que no tenemos una visión clara o verdaderamente clara sobre lo que pretendemos alcanzar, o la tenemos pero no la deseamos lo suficiente, puesto que la visión es aun difusa (cp. Hch. 20:24; Fil. 3:5-16), no es para nosotros “codiciable”.

Si queremos perseverar según la Biblia debemos mantener nuestros objetivos claros, el que corre (persevera), debe poner su mirada en la meta para lograrlo.

3. La perseverancia requiere animo

El último punto es que la perseverancia requiere animo, y aunque la perseverancia ciertamente es una decisión, e implica una disciplina sacrificial, no significa que no requiera un estado de ánimo adecuado. Claro, nosotros debemos perseverar a pesar del desanimo, pero en la medida de lo posible, entre mejor este nuestro ánimo mejor perseveraremos.

Notemos un evento ilustrativo sobre este punto en la historia de la redención. En cierta ocasión la tribu de Gad quería pedir una tierra ya conquistada antes de ir a la incursión a Jericó (ver Num. 32:1-27), Moisés los reprendió duramente porque eso tendría repercusiones muy negativas en el ánimo del pueblo de Dios, sus fuerzas disminuirían y por tanto el ánimo caería.

Lo interesante es notar la relación que Moisés hace con los cuarenta años en el desierto. Cuando Dios ordena a Josué entrar a Canaán le dice que no se desanime (Jos. 1:9). En vista de estos hechos ¿Es el ánimo importante para perseverar en la batalla? ¡Por supuesto que sí! En parte, la visión es relacionada a la perseverancia por esta misma razón, puesto que la visión vigoriza el ánimo.

Aquí es donde debemos preguntarnos ¿Cómo esta nuestro ánimo? Y pues aquí es donde debemos extender nuestra disciplina a esta vertiente, debemos aprender a cobrar ánimo, por los medios necesarios y legítimos.

No todos somos iguales, por tanto no a todos nos anima lo mismo o de la misma manera. Tal vez nos anime la visión, la gloria de Dios o los beneficios obtenidos, o tal vez cualquier otra cosa, pero sea como sea si deseamos perseverar según la Biblia debemos cuidar de nuestro ánimo.

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[1]  W. Carey, fue un misionero ingles conocido como el padre de las misiones modernas, su ministerio fue principalmente en la india. Logro traducir la Biblia al Bengalí y otros idiomas. Hoy en día hay existen al menos cuatro instituciones que llevan su nombre.

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