Discernir la voluntad de Dios

¿Cómo saber la voluntad de Dios?

La voluntad de Dios puede parecer un misterio indescifrable y oscuro que no se puede ver con claridad. Nos preguntamos constantemente ¿Cómo saber la voluntad de Dios? En primer lugar un desconocimiento sobre lo que la Escritura dice al respecto y, en segundo lugar, por un desconocimiento del carácter de Dios.

La Escritura tiene muchas cosas que decirnos al respecto, es algo tan claro y vivificador como el agua. Por lo cual no debemos pensar sobre este tema arrugando el ceño y tomándonos una pastilla para el dolor de cabeza, como si de ecuaciones cuánticas se tratara.

El carácter de Dios, es el carácter de un Padre, que quiere guiar a sus hijos por los caminos que Él ha dispuesto para ellos. Todas aquellas cosas que nosotros necesitamos para nuestra vida se nos serán dadas en esta vida, solo debemos buscarlo con insistencia y en su momento tendremos la respuesta que necesitamos.

La necesidad de sentido y dirección

Nosotros los seres humanos necesitamos dirección, sentido y propósito, no somos seres irracionales, para considerar nuestras propias vidas como algo sin necesidad de sentido. La humanidad como imagen y semejanza de Dios proclama un sentido, una dirección y propósito. Forma parte de la naturaleza que nuestro hacedor ha puesto en nosotros de forma perfecta.

Filósofos como Albert Camus y Jean Paul Sartre, sostuvieron que el ser humano en realidad no tiene sentido en este mundo, vivir es simplemente vivir, y por lo tanto es absolutamente, como diría Sartre, nauseabundo. Ellos no encontraron este sentido, precisamente por la carencia de una demostración superior, ellos buscaron el sentido colocando al ser humano (carente naturalmente de dicho sentido) como la norma y la función por la cual descubrir dicho propósito.

Nosotros como criaturas creadas por Dios necesitamos ese sentido y propósito. Los hombres a veces viven para propósitos y sentidos equivocados, el simple hecho de considerar que su vida vale para algo les alivia la existencia. Esto es cierto, indudablemente, para todos los seres humanos, criaturas creadas como imagen y semejanza de Dios. Pero es aun mas cierto para aquellos que son criaturas nuevas en Cristo (cp. 2 Co. 5:17).

Este sentido de propósito y valor, a mi parecer, se agudiza cuando uno llega al cristianismo. Puesto que se encuentra con un Dios que ha ordenado todo para su propia gloria, y que ha pintado mil cuadros en la historia para poner su nombre en alto. Sabemos al conocer a Dios por medio del Evangelio, que hemos sido salvados para glorificar a Dios ¿Pero de qué forma? ¿De qué manera? ¿Cuál es la voluntad de Dios en este sentido? Estas son preguntas importantes, legitimas, necesarias, y aunque no pretendo tener todas las respuestas, si busco dar un poco de dirección, puesto que he sido llamado a pastorear (guiar) a su pueblo.

La importancia suprema de la voluntad de Dios en nuestras vidas

La voluntad de Dios es de suma importancia, puesto que hemos sido salvados, no para hacer nuestra propia voluntad (trabajar, vivir y esforzarnos para nuestros propios intereses y deseos), sino para hacer la voluntad de Dios (1 Pe. 4:1-2, 6). Por eso todo cuanto hacemos debe ser la voluntad de Dios, esto es lo que quiere decir hacer todas las cosas en su nombre (Col. 3:17).

Ahora la voluntad de Dios es un asunto de su atributo como persona, Dios no es una cosa o un concepto, es una persona, en ese sentido nosotros somos semejantes a Él. Nosotros también tenemos nuestra propia voluntad, limitada, pero la tenemos, a fin de cuentas.

Lo que significa que nuestras voluntades pueden concordar o no concordar con la voluntad de Dios, podemos tener una forma de vida o una forma de pensar que no sea conforme a su voluntad. Como hemos visto uno de los beneficios de la salvación es ya no vivir conforme a nuestros antiguos deseos sino conforme a la voluntad de Dios, esto implica que nuestras voluntades deben ser trabajadas para que se acoplen a la voluntad de Dios. Nuestros planes tienen que ser conforme a su voluntad, al igual que nuestros objetivos y metas.

Hay personas que al llegar al cristianismo su vidas dan un vuelco total, sus planes son desbaratados, hechos mil pedazos y transformados totalmente. Pero en ocasiones las vidas van por la dirección sencilla, y simplemente lo que se agrega es la presencia y la guía de Dios a lo que las personas ya venían haciendo. Se quedan en el estado en que fueron llamados.

La importancia de la voluntad de Dios en la vida del cristiano lo vemos en el ejemplo de Cristo, puesto que Cristo es el ejemplo de una humanidad perfecta, y somos llamadas a ser imitadores de Él. Ese nos hace necesario en qué forma Cristo veía la voluntad de Dios.

Lo primero que podemos notar en su ministerio, es el gran deseo de vivir toda su vida para cumplir la voluntad de Dios (Jn. 4:31-35), ahora esto implica que cumplir la voluntad de Dios en Cristo fue un acto de voluntad, el actuó para cumplir su ministerio. Al final de su vida pudo decir que hizo toda la obra que el Padre le había encomendado que hiciera (Jn. 17:4). Para el Señor Jesucristo esto no fue una carga, sino un profundo deleite (Sal. 40:8). De la misma forma la voluntad de Dios debe ser el pan, el propósito y el deleite de nuestras vidas.

¿Cómo saber la voluntad de Dios? Algunas practicas para discernirlo

La voluntad de Dios revelada en su Palabra

¿Cómo saber la voluntad de Dios? Es natural que embarquemos desde lo más claro a lo más oscuro, aquello que es más sencillo y fácil de adquirir. Debemos afirmar que la voluntad de Dios esta revelada en las Escrituras, y que siempre es conforme a las Escrituras.

Nosotros podemos saber la voluntad de Dios, porque está escrita con claridad en la Biblia y porque está dispuesta para nosotros en ella. Es necesario entonces que conozcamos bien lo que Dios dice al respecto de nuestra forma de vivir, acerca de la feminidad, de la sociedad, de la economía personal, de la forma de hablar y de expresarse, del matrimonio, la soltería, y el noviazgo, sobre la política y la economía, sobre la ética, sobre los hijos, sobre los pensamientos y los sentimientos, sobre la relación entre los hermanos, sobre la iglesia, sobre las otras religiones, sobre el destino eterno de las personas sin Cristo, y sobre toda la amplitud de temas que constituyen la existencia misma de la humanidad.

A veces podríamos concentrarnos en aspectos muy particulares de la voluntad de Dios, y no darnos cuenta que desatendemos otras áreas de nuestra vida. La vida del cristiano es como un jardín con muchas plantas: frutales y florales; algunas necesitan un tipo de cuidados y otras otro, otras requieren un tipo de abono y otras otro, todas las áreas de nuestra vida no son tratadas de la misma forma por las Escrituras y combinadas con las circunstancias de nuestra vida hacen que la aplicación de la voluntad de Dios requiera sabiduría y discernimiento.

Discernir aspectos particulares de la voluntad de Dios por medio de las características de la sabiduría divina

Pero hay aspectos de nuestra vida, propósitos y funciones, que a veces no sabemos discernir. Podemos ver en nuestro mapa de vida caminos diametralmente distintos, y no necesariamente implican decisiones malas o pecaminosas. Pero ¿Cómo saber que traerá más gloria a Dios? Es decir ¿Cuál es la voluntad de Dios de manera especifica?

Y debo empezar esta sección dando una seria advertencia, empezando así con lo negativo y pasando luego a los aspectos positivos, y la advertencia es esta: tenga mucho cuidado con los deseos de su corazón.

A veces Dios puede poner deseos genuinos en nosotros, como querer servir en un ministerio en especifico o ver desarrollado un aspecto particular de la Iglesia, como también servir a través de una carrera particular o un proyecto especifico. Pero, el corazón es engañoso más que cualquier otra cosa (Jer. 17:9), así que debemos tener cuidado con nuestro propio corazón puesto que en ocasiones Dios puede dirigirnos a cosas a las cuales no tengamos el mas mínimo deseo de cumplir.

En ocasiones cristianos se preguntan ¿Cuál es la voluntad de Dios? Por algún punto de crisis, por una profunda tristeza o incluso rabia, yo particularmente dudo mucho que un corazón turbado en tales circunstancias pueda discernir correctamente la voluntad de Dios.

También ocurre que en ocasiones que los cristianos no se dan cuenta que lo que ellos a veces disciernen como “voluntad de Dios” es simplemente sus deseos egoístas. He escuchado cosas absurdas, de pastores Venezolanos diciendo que Dios los llamo a servir en EE.UU. o en Brasil ¿Por qué Dios llamaría a una persona a servir en una iglesia donde hay tantos obreros dejando un país donde hay tan pocos y con una crisis tan abrumadora? Conforme a los principios de la Palabra, y por mera lógica, eso no tiene ningún sentido.

Otra cosa que debo decir, es que la voluntad de Dios siempre es conforme a la sabiduría divina (cp. Ef. 5:17; Stg. 3:17) veamos con detalle los adjetivos que se le dan a la sabiduría divina:

Pura

Esto significa libre de contaminación, santa y sin pecado. Esto significa que no tiene mezcla con aquellas cosas que son malas. La sabiduría divina, y por consiguiente la voluntad de Dios, es siempre en santidad (1 Ts. 4:3). Esto parece bastante obvio, pero he escuchado cristianos en lucha con su pecado y constantes fracasos, diciendo que tal vez la voluntad de Dios no sea el ser librados del pecado ¡Claro que es la voluntad de Dios!

Esto nos ayuda a discernir muchas cosas y nos permite glorificar al Padre debidamente. Sobre este aspecto cuenta un misionero en Ecuador:

Durante nuestro ministerio en el Ecuador, una pareja en los Estados nos ofreció un automóvil. Parecía una respuesta genuina a nuestras oraciones. A pesar de que intervenían ciertas restricciones de importación, una pequeña mentira blanca al gobierno ecuatoriano podía resolverlo todo. Después de todo, razonábamos nosotros, el capricho del oficial es, en la práctica, la única ley que se practica en estos asuntos; de manera que estábamos seriamente tentados a participar en esta “mentira blanca”. Pero no teníamos paz, de manera que buscamos a Dios y El nos indicó Santiago 3:17 y la palabra “pura”. Rechazamos la oferta bondadosa. Más tarde Dios nos suministró un vehículo por otros medios honorables.

Así que una buena pregunta que hacernos en cuanto a la voluntad de Dios es ¿Es esta decisión o dirección pura y santa?

Pacifica

Algunas personas pueden considerar que las peleas y las riñas sean voluntad de Dios, no obstante, esto no es así. La voluntad de Dios es la paz. Ahora esto hay que entenderlo conforme al pasaje, la Escritura dice que la sabiduría de Dios es primeramente pura y luego es pacifica (cp. Mt. 5:3-10). Un proceso de disciplina puede que no traiga mucha paz, pero si trae pureza, por eso es que esta paz es relacionado con la justicia (He. 12:11).

No obstante, en la medida de lo posible, debemos mantener el vínculo de la paz, sin necesidad de sacrificar la integridad y la pureza. Una buena pregunta que hacernos al momento de preguntarnos si algo es la voluntad de Dios es ¿Traerá paz, o traerá un conflicto peligroso? ¿La forma como estoy tratando esto produce pureza y paz? Esta pregunta nos puede ayudar a tomar buenas decisiones y discernir la voluntad de Dios.

Dócil o condescendiente

Este término tiene distintos tipos de traducciones, puede ser traducido como razonable, y si, aunque no lo crean el discernir la voluntad de Dios implica un proceso racional. Es requerido que nuestras neuronas estén funcionando y que nuestros sentidos estén en un proceso constante de poder percibir que es lo que Dios desea para nosotros (cp. Ro. 12:1-2).

Es necesario que nosotros comprobemos la voluntad de Dios a través de un razonamiento concienzudo, a través de un pensamiento riguroso y afianzado en las Escrituras. Si alguien quiere aprender a discernir la voluntad de Dios constantemente, es necesario entonces que piense cristianamente para así comprobar la voluntad de Dios.

Pero también puede ser traducido como condescendiente o dócil, y aquí refiere a la capacidad de poder ser ganada a través de la razón y argumentos. No hay sabiduría en aquellos que no escuchan argumentos, y se enfrascan en su propio punto de vista. Es poco probable que alguien que tenga tales características pueda discernir la voluntad de Dios.

¿Estoy siendo razonable y humilde al escuchar la opinión de otras personas? ¿Al escuchar sus exhortaciones y correcciones?

Llena de compasión y buenos frutos:

¿La decisión que estoy tomando trae frutos para la gloria de Dios? ¿La decisión que estoy tomando tiene compasión de los perdidos, de los necesitados, y de las personas al mí alrededor? Es natural en esta época querer utilizar a las demás personas como peldaños para avanzar, aplastándolos y humillándolos, para utilizarlos como medios por los cuales avanzar a costa de la desventaja de otro. Si esto es lo que implica tomar una decisión, debemos afirmar que ello no es la voluntad de Dios.

Imparcial y sincera

La sabiduría divina no busca bandos, el único bando es los intereses propios de Dios: el avance del Evangelio y su propia gloria. Con base en esto, afirmamos que la voluntad de Dios es completamente sincera, no se oculta en la oscuridad. La NTV traduce este parte como “no muestra favoritismo”, sin duda apela al contexto de la carta de Santiago en la cual algunos simplemente optaban conforme a sus propios intereses por beneficiar a unos (los ricos) en detrimento de otros (los pobres). La sabiduría es objetiva, no centrada en personalidades sino centrada en las Escrituras y en los criterios antes expuestos.

¿Es la decisión que voy a tomar imparcial y objetiva? ¿No está viciada o manipulada por preferencias personales? ¿Estoy siendo verdaderamente sincero conmigo mismo en cuanto a las condiciones y los propósitos de esta decisión?

4 consejos para discernir la voluntad de Dios

Ahora, daré algunos 4 consejos más para discernir la voluntad de Dios que siempre serán de ayuda en caso de aún no tener las ideas totalmente claras.

Ore mucho

La Escritura dice que si alguno le hace falta sabiduría debe pedirle a Dios, sin dudar. Para discernir la voluntad de Dios es necesario tener mucha sabiduría, y la forma de adquirirla es pidiéndola por medio de la disciplina de la oración. El hombre más sabio después de Jesucristo, no adquirió su sabiduría por medio de muchos libros y maestros, el pidió y se le fue dado.

Pida consejo

El mismo Salomón fue un excelente consejero, Dios le ha dado dones a algunas personas dentro de la Iglesia para saber guiar a los cristianos. Particularmente los ministros hemos sido encargados con esta tarea. No obstante, también es una tarea que compete a los miembros de la congregación y en la cual ustedes pueden apoyarse.

Confieso que una de las razones por las cuales he comprado tanto libros sobre el ministerio, era precisamente en busca de dirección en cuanto a mi llamado. Puesto que la mayoría de los libros sobre predicación o ministerio tratan ese tema, pues, al parecer es uno bastante tocado entre los proponentes a ministros.

Atento a las Escrituras

Dios puede confirmarle algo por medio de las Escrituras, de repente una Verdad de las Escrituras salte ante sus ojos y lo domine completamente. De repente usted esté pidiendo dirección sobre algo particular y percibe la voz de Dios en una lectura devocional, hablándole de una forma poco común. En ese tipo de ocasiones, preste atención y discierna que es lo que Dios quiere con usted.

Esto puede parecer extraño, pero el mismo apóstol Pablo aplico esto a su ministerio (Hch. 13:4), un  texto que es un claridad Mesiánico lo aplico personalmente a su vida como un misionero enviado a los gentiles. Esto, claramente, no significa que la interpretación literal de algún texto se trate de usted, pero Dios puede iluminar un texto para darle claridad sobre alguna decisión que necesita tomar.

Atento a los acontecimientos y confirmaciones

Se narra que Gedeón pidió confirmación al Señor para saber si debía ir o no ir a la guerra. Esto no necesariamente está mal, cuando uno va a tomar una decisión muy importante es normal que uno desee asegurarse de no estar haciendo las cosas por iniciativa propia, pues uno puede saber que si está cumpliendo con la voluntad de Dios entonces contamos con su apoyo.

Una Iglesia en cierta ocasión deseaba construir el local donde congregarse en un campo cerca de una Universidad, como es natural el campo era bastante costoso. Así que los líderes de la iglesia estaban pidiéndole al Señor confirmación sobre si la decisión era o no era conforme a su voluntad. En ese mismo periodo de tiempo muchos de los miembros “casualmente” habían adquirido asensos en su trabajo. A lo cual el consejo de líderes se preguntaron nuevamente ¿Será la voluntad de Dios que compremos este campo? Les dejo la respuesta a ustedes.

Conclusión

Hermano, la mejor decisión y voto que pueda hacer en su vida es vivir para hacer la voluntad de Dios, constantemente y día tras día, pregúntese ¿Qué tipo de vida desea Dios que yo viva? Y cuando tenga la respuesta (tal vez no sea la que usted desea o espera), entréguese totalmente a hacerla realidad con hechos.

“El Dios que da la paz levantó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, a nuestro Señor Jesús, por la sangre del pacto eterno. Que él los capacite en todo lo bueno para hacer su voluntad. Y que, por medio de Jesucristo, Dios cumpla en nosotros lo que le agrada. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

Hebreos 13:21

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