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Vivir en la adoración Bíblica: como practicarlo en cada día de tu vida

La adoración Bíblica no es algo que ocurre cuando un grupo de adoración toca instrumentos y canta, de hecho, va más allá que cada domingo. Realmente, la adoración Bíblica, es un trabajo de cada acto, de cada pasión y de cada palabra. Se trata de una vida entera rendida a los pies del Señor.

Y no que la adoración no tenga que ver con el servicio dominical, la liturgia, o alguna otra cosa. Pero de una manera amplia el adorar a Dios significa vivir para Dios.

¿Qué es la adoración Bíblica?

La adoración Bíblica puede definirse como el acto constante de exaltación y glorificación al nombre de Dios. Cualquier cosa que el creyente haga, conforme a la Palabra de Dios, para exaltar al Señor, se considera adoración. En Apocalipsis 15:3 y 4 vemos al pueblo adorando al Señor, al glorificar su nombre y exaltar sus obras.

Es interesante que allí el temor reverencial a Dios también puede considerarse como un acto de adoración Bíblica. La adoración está ligada es la Majestad y Grandeza de Dios, de allí que en ciertos pasajes “adorar” vaya unido con “postrarse ante Dios” (Sal. 22:29; Apo. 19:4).

¿Por qué es importante en la vida del creyente?

Porque el creyente fue salvado para adorar a Dios. En Efesios 1:5-6, y 11 y 12 se nos dice que fuimos predestinados para alabanza de la gloria de Dios. En el principio fuimos creados como seres que adoran. Cuando pecamos, no dejamos de ser adoradores, sino que empezamos a adorar cualquier cosa diferente a Dios.

La salvación consiste en volvernos verdaderos adoradores de Dios. De hecho, todo acto de obediencia, sacrificio, alabanza o devoción a Dios debe considerarse como un acto de adoración. Pues todo lo que hacemos como creyentes es para exaltar el nombre de Dios.

¿Qué tan frecuente debe ser?

Estrictamente hablando la adoración es un constante en la vida del creyente. No debe haber ningún momento de su vida en el cual no adore. Los judíos y los Samaritanos limitaban la adoración Bíblica a un lugar y hora en específico; pero el Señor muestra que la verdadera adoración es la que es en Espíritu y en Verdad (Jn. 4: 20, 23).

Es decir, proviene del corazón, implica todo el ser del hombre, cada momento de su vida. Por eso, cuando pensamos que el momento para adorar a Dios es solamente el domingo estamos errados. Nos volvemos cristianos domingueros. Lo que hacemos en el Día de Reposo no es sino lo que hacemos durante toda la semana de forma congregacional y más intensa.

En cada momento el creyente debe pensar como un adorador, cómo agradar al nombre de Dios, como reverenciarle, glorificarle con actos, pensamientos y sentimientos.

¿Pero significa esto que no hay actos de adoración Bíblica que sean específicos?

Ahora bien, también debemos hacer una aclaratoria, aunque ciertamente la obediencia puede tomarse como un acto de adoración Bíblica, hay actos específicos que comprenden la adoración a Dios. Las alabanzas a Dios, la oración y la meditación de la Escritura comprenden estos actos de adoración específicos.

Por eso, de hecho, aunque somos adoradores constantes, también cuando venimos el domingo tenemos actos de adoración específicos, cantamos himnos, somos enseñados en la Palabra de Dios y oramos. Y estos actos de adoración verdadera deben estar presentes en nuestro día a día. Recuerden, no somos cristianos domingueros, sino adoradores constantes.

¿Cómo llevamos a la práctica estos actos de adoración constante?

Nuestros hogares deberían estar llenos de mini cultos o servicios de adoración diarios. Si somos solteros, debemos orar, cantar y orar a Dios en lo secreto. Pero al estar casados, y posteriormente tener hijos, debemos adorar familiarmente, sin excluir la adoración privada.

¿Por qué debe ser considerada una disciplina?

Rom. 12: 1 Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.

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