significado de la providencia divina

El significado de la providencia divina: como Dios gobierna para el bien de los suyos

El significado de la providencia divina va más allá de la mera teología, es un significado absolutamente practico y lleno de muchas bendiciones. La providencia divina nos permite entender que todo tiene un sentido y propósito, sean cosas buenas o malas, y nos ayuda a ver a nuestro Padre celestial que nos cuida con cada evento del día.

En la historia, siempre se han levantado cuestionamientos sobre el orden de los eventos y las razones por las que suceden las cosas. Algunos dicen que todo se debe al karma, una ley mística que gobierna el universo, que da a cada uno lo que merecen sus obras.

Algunos, con un argumento un poco más «científico», dicen que el universo es gobernado por la ley de la causalidad. Cada acción tiene su causa y su efecto. Y todos los acontecimientos del mundo son un producto de esta ley de la causa y el efecto.

Yéndonos hacia la teología, algunos dicen que el Creador de todas las cosas, simplemente las hizo, y luego se apartó de ellas, puesto que un Dios sublime no tiene nada que ver con este mundo. Y algunos otros simplemente dicen que las cosas no suceden porque Dios las gobierna activamente, sino porque en su pasividad, Él dejó al hombre y a sus criaturas en su propio accionar.

Pero, a pesar de que estas posturas aparentemente difieren por la naturaleza de las creencias (mística, científica o teológica), las tres tienen cosas en común. Y estas son:

  • O que el mundo no está gobernado por un ser inteligente, sino por el azar, o una ley irracional.
  • O que Dios dejó a la deriva su creación.

En el Credo Apostólico que dice que Dios es Padre, Todopoderoso y Creador del universo, también tiene relación con el curso del mundo y de los acontecimientos de este. Puesto que el credo intenta responder la siguiente pregunta:

  • ¿Dios dejó su Creación a la deriva? ¿O se ocupa completamente de ella y la dirige?

En esta reflexión, quiero invitarles a que intentemos responder esta pregunta. Y mientras lo hacemos, evaluaremos las posturas que hemos mencionado anteriormente. Veamos lo que responde el Catecismo de Heidelberg en la pregunta 27:

“¿Qué entiendes por la Providencia de Dios?

Que el poder omnipotente y omnipresente de Dios, por el cual Él, como con su mano, sostiene y gobierna el cielo y la tierra, con todas las criaturas, de tal forma, que hoja y hierba, lluvia y sequía, años fértiles e infértiles, comida y bebida, y salud y enfermedad, riqueza y pobreza y, en fin, todas las cosas, nos vienen, no por casualidad, sino por su mano paternal”.

3 claves para entender el significado de la providencia divina.

Para entender el significado de la providencia divina necesitamos partir de las doctrinas que las rechazan, luego ver que enseña la Escritura y, finalmente, ver como esto se aplica a nuestras vidas. Esto nos dará una comprensión integral de su significado.

Para ello, tenemos 3 claves para hacerlo:

1. Entender el error de la causalidad

Como vimos, la postura sobre el karma o sobre la causalidad, comparten el mismo principio: todo es gobernado, no por un ser inteligente, sino por una ley irracional.

Sin embargo, hay varias cosas que debemos considerar con respecto a estas posturas. La primera de ellas es que las cosas están tan perfectamente conectadas entre sí que es imposible que sea producto de una ley irracional.

En la actualidad, por ejemplo, existen muchas películas y series que hablan sobre los viajes en el tiempo. Una de las particularidades de estas producciones es demostrar cómo cada cosa está conectada con otra. Y la trama intenta responder a la pregunta ¿Qué pasaría si tan solo intentáramos cambiar un acontecimiento del pasado, aunque sea insignificante? Y las películas de “Volver al Futuro”, por ejemplo, nos enseñan que cambiar el pasado, podría hacer que nuestros padres no se conozcan, o que un mundo post apocalíptico se produzca.

Si quitamos la ficción de todo esto, como la capacidad de volver en el tiempo, notaremos que estas películas tienen mucho de cierto. Todo está conectado de manera inteligente. Todos tenemos historias de cómo accidentes, hechos trágicos, cosas malas, cosas buenas, conocer personas, etc., son los causantes de nuestro trabajo, nuestra madurez, nuestros matrimonios, etc.

Es como el caso de la mujer que el almuerzo la causó indigestión, y no fue la reunión que tenía pautada. Pero al no ir, evitó el accidente que ocurrió en la vía, y que mató a cientos de personas ¡Cosas así ocurren todos los días!

¿Cómo, entonces, podríamos decir que algo tan complejo puede ser guiado por la mera casualidad o una ley irracional? Miren, para hacer un plan así, requieren por lo menos tres cosas:

  • Un conocimiento perfecto de todos los acontecimientos y personas, y la relación entre sí. Para saber cómo cada acción, producirá un resultado. Es decir, se debe ser Omnisciente.
  • En segundo lugar, una sabiduría profunda. Porque esto requiere una evaluación profunda de todos esos acontecimientos y personas, y hacer una planificación perfecta, para que cada acción y acontecimiento, produzca el resultado deseado. Se debe tener una sabiduría eterna.
  • Y, en tercer lugar, el poder para controlar cada detalle. De lo contrario, si alguien hace algo fuera de lo que hemos planeado, nada de lo que hemos planificado, sucederá. Se debe ser Todopoderoso.

Pero ni los seres humanos, con todo el conocimiento, la sabiduría y poder del mundo, pueden lograr estas cosas. ¿Cuándo tus planes han salido al 100% al pie de la letra? O son muy pocas las veces, o nunca ha sucedido. ¿Cómo, entonces, una ley irracional puede gobernar el mundo tan complejamente?

Al final, lo que estas posturas hacen es darle a la Omnipotencia, Omnisciencia y Eterna Sabiduría de Dios a una ley irracional. ¿Tiene eso sentido? Por supuesto que no.

Nosotros, en cambio, confesamos con la Escritura que el Dios, Todopoderoso, Eternamente Sabio, Omnipresente y Omnisciente, Creador de los cielos y de la tierra, gobierna todas las cosas del mundo, y nada se sale de su control.

2. Entender que Dios no es ajeno a su creación

Ahora bien, también es equivocado decir que Dios simplemente dio marcha a su Creación, y la dejó a la deriva. Algunas lo comparan como un trompo. Dios hizo girar el trompo, pero todo lo que suceda desde allí, no es responsabilidad suya, Él ya no tiene nada que ver. Todo dependerá del trompo. Todo dependerá de lo que sus criaturas hagan o dejen de hacer.

Sin embargo, esta postura no concuerda con el lenguaje y razonamiento de la Escritura. La Biblia claramente muestra que Dios está atento de su Creación, la cuida, la preserva y la dirige. Veamos algunos textos:

Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos” (Mt. 5:45).

El Señor Jesús dice que Dios es el que hace salir el sol sobre malos y buenos, que llueva sobre justos e injustos. Lo que esto quiere decir es que todas las bendiciones que el hombre recibe provienen de Dios. El sol y la lluvia son los principales causantes del sustento del ser humano: alimento, y bebida. Y Dios es quien “hace” que esto suceda.

El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres, 25  ni se deja servir por manos*humanas, como si necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.  26 De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios.  27 Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros” (Hch. 17:24-27).

Notemos varias cosas importantes en este pasaje, y entendamos así el significado de la providencia divina:

  1. El Dios que hizo el universo, es el mismo que da vida, aliento y sostiene todas las cosas.
  2. Él es quien dirige, preserva y multiplica la vida humana. Por eso dice: “De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra”.
  3. Él es quien tiene control de toda la historia del universo. Por eso dice: “Y determinó los periodos de su historia y las fronteras de sus territorios”.
  4. Y va más allá, porque Pablo dice: “En verdad, Él no está lejos de ninguno de nosotros”.

Así que, es equivocado decir que Dios dejó el universo a su propia suerte.

3. Entender la doctrina de la soberanía absoluta de Dios

Por esa razón, la Escritura muestra que Dios es el Rey de todo el universo. Porque todo lo que sucede siempre está gobernado por Dios. La Biblia está repleta de estas referencias, pero solo citaremos algunos versículos sobre la providencia y mencionaremos otros.

“El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Heb. 1:3).

El texto viene hablando acerca de Jesucristo. Y dice que Él es quien “sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. Así como un rey gobierna su territorio con sus decretos, Dios gobierna todo el universo con su Palabra.

¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?  38 ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?” (Lam. 3:37-38).

Esto no quiere decir que de la boca de Dios salgan cosas malas. Lo que significa es que tanto lo bueno como lo malo, absolutamente todo, está gobernado por el mandato y la boca del Altísimo.

Toda obra del SEÑOR tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre!” (Pro. 16:4).

El poder de Dios es tan grande que ni aún los hombres malvados están fuera de su control.

“¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre;  30  y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza” (Mt. 10:29-30).

Miren lo que dice el Señor Jesús, ni un ave muere, sin que Dios lo permite. Dios tiene contado cada uno de nuestros cabellos, y ninguno de ellas cae, sin la voluntad de Dios.

Por esa razón, una de las figuras que más me gusta con respecto a la soberanía de Dios es la del Alfarero. Así como alfarero tiene el control del barro, y lo moldea a su gusto y buena voluntad, de la misma manera, Dios tiene el control de todas las cosas, y las dirige conforme a sus planes.

Y quedan muchos pasajes más por mencionar:

  1. Están aquellos que dicen que Dios hizo todo para su gloria. Lo cual significa que Dios guiará todo para su gloria.
  2. También están aquellos que muestran que Dios tiene un propósito con la historia del universo, y guía todo hacia un punto culminante: su gloria, la salvación de unos, y la condenación de otros.
  3. También están esos pasajes donde se muestra que Dios decretó y conoció de antemano, todo lo que sucede.

¿Y saben cuál es la mayor demostración de la Soberanía absoluta de Dios sobre la historia y la creación? La muerte y resurrección de Jesucristo. La muerte de Jesucristo en sí mismo es algo trágico. Pero Dios convirtió ese mal en la razón por la cual podemos ser salvos.

Miren lo que dice el apóstol Pedro con respecto a la muerte de Jesús:

Éste fue entregado según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y por medio de gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz.  24 Sin embargo, Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la muerte lo mantuviera bajo su dominio” (Hch. 2:23-24).  

A pesar de que murió inocentemente a manos de gente malvado, Dios ya lo tenía planeado así. De tal manera, que su muerte es la razón por la cual tu y yo podemos acercarnos a Dios.

Conclusión

Por tanto, debemos concluir que Dios tiene el control absoluto de todas las cosas. Ningún acontecimiento es fortuito o casual. Dios lo permite y lo dirige para el bien de sus planes.

Por eso, esto nos hace llegar a tres conclusiones.

  1. En primer lugar, todas las cosas son para la gloria de Dios. No importa si es bueno o es malo, Dios utilizará eso para glorificarse.
  2. En segundo lugar, Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, como lo dice Romanos 8:28. Por eso, quienes amamos a Dios, y le conocemos, podemos confiar en sus promesas, y estar seguros ante cualquier situación.
  3. En tercer lugar, Dios dispondrá todas las cosas para el mal de quienes pecan y aborrecen a Dios. Todos los acontecimientos serán un cúmulo de razones que aumentará su castigo.

Y quiero terminar este audio, con cuatro aplicaciones.

  1. Confía en Dios. Tu vida no está a la deriva, Dios tiene un propósito con ella. Mantente confiado en Él, a pesar de que las situaciones no sean favorables.
  2. Sé paciente ante las malas situaciones. Recuerda, Dios a veces permite momentos de mal en nuestra vida, para producir santidad, piedad y fe en nosotros. Es para el bien de nuestra salvación. Por tanto, aunque la aflicción sea fuerte, soporta con paciencia, y persevera en la fe. Sabiendo que Dios te ama profundamente.
  3. Sé agradecido con Dios en los momentos buenos. Todas las cosas buenas que tienes no son por ti, sino porque Dios te las ha dado. Así que, sé agradecido con lo que tienes.
  4. Sé humilde en el control de tu vida. Recuerda, tu no tienes el control de tu vida. Tal y como dice Santiago, si vas a hacer una planificación tienes que aprender a decir: “Si Dios quiere”. Y no decirlo como un mantra, si no aceptar con humildad que todo sucederá como Dios quiere que suceda. Así que, sé humilde para aceptar la voluntad de Dios, cuando las cosas no ocurran como tú las planeas.

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