prepararnos para el día del Señor

5 consejos para prepararnos para el día del Señor

El día del Señor, el domingo o el día de reposo cristiano, es una de las responsabilidades que todo cristiano sabe que tiene. Pero lastimosamente en nuestra época se ha llevado a desconsideración total, hasta el punto que muchos descuidan la asistencia a este, tomando una actitud de meros consumidores, sin ninguna responsabilidad ni acción que tomar para ser bendecidos abundantemente en él.

En este artículo pretendo dar algunas indicaciones que considero de vital importancia para prepararnos para el día del Señor de manera integral. Esta preparación no solamente incluye cosas elementales como nuestras biblias y otras cosas materiales, sino también la disposición de corazón y de conciencia para recibir del Señor lo mejor de este día.

¡Quiera Dios enseñarnos a reverenciar el día de reposo!

1.    Prepara todos tus utensilios y demás implementos

A veces nos encontramos estresados, impedidos o desgastados, por el simple hecho de que dejamos todo para última hora. Esto puede llegar a ser fatal para guardar el día del Señor, en especial cuando tenemos hijos.

Por eso, tómate un tiempo para prepara todo lo que puedas: aparta las biblias, prepara la ropa, destina el dinero que necesitas, revisa el carro, etc. Asegúrate que tienes todo preparado para que el domingo sea un día de descanso en el Señor, y no un día de muchos asuntos que hacer para ir a la iglesia.

2.    Piensa en el día del Señor con anticipación

Me temo que pocas personas se toman unos minutos antes y durante el día del Señor para considerar lo que hacen en ese tiempo. Por favor, amado hermano, no permitas que los muchos quehaceres obstruyan tu contemplación de la verdad Bíblica acerca de este día.

Medita en los pasajes que te demanda el Señor

Muchos pasajes hay en las Escrituras con respecto al día del Señor, los cuales tratan el asunto en totalidad, pero uno de mis preferidos, y el cual insto a memorizar para este fin, es Isaías 58:13-14, este nos insta a deleitarnos positivamente en el Señor, como también de no profanar el día con cosas que no nos son lícitas en este día (algunos otros pasajes serían: Gen. 2:1-4; Ex. 20:8-11; Dt. 5:12-15; Mar. 2:27; Luc. 6:1-6; Heb. 4:1-16).

No obstante, para aprovechar mayor la meditación, puedes leer el catecismo y estudiar lo que afirma tu confesión de fe al respecto (hablo a los reformados en este punto). Pero, sobre todo, es de mucho provecho para el alma haber estudiado con diligencia la voluntad del Señor en cuanto al cuarto mandamiento.

En este sentido, recomiendo encarecidamente el libro sobre el día de reposo de los hermanos de Chapell Library, puedes descargar su libro dando clic en este enlace. Sobre todo, también recomiendo consultar lo que dice el Catecismo de Heidelberg en su pregunta 103.

Espera del Señor un día de gozo y edificación

Esperar de parte del Señor buenas cosas, es parte natural de ser hijos de Dios. Pero en el día de reposo esto se incrementa aún más: el día del Señor es el día cuando a Él le place derramar de su gracia abundante por medio de la predicación de la Palabra y la administración de los sacramentos. Aún más, allí, en medio de la comunión de los hermanos, Dios manda bendición y vida eterna (Sal. 133:3).

¡Con cuanta expectación deberíamos acercarnos al día del Señor!

3.    Dedica un buen tiempo a la oración

La mejor manera de anticiparnos al día del Señor es por medio de la oración, para esto, hay algunas indicaciones que no deberíamos pasar por alto en nuestra oración del sábado y otros días que podamos usar para este fin.

Ora por tus hermanos

Ora por aquellos que no han asistido, o que por diferentes circunstancias no han disfrutado de este santo deleite. Ora para que los niños presten atención y aprendan a reverenciar el culto al Señor. Ora para que tus hermanos participen de la adoración y que, al igual que tú, sean edificados para seguir viviendo conforme a la voluntad de Dios. Ora para que en el día del Señor a Dios le plazca cambiar corazones y actitudes, para que Él sea glorificado en todo.

Ora por el predicador y la predicación de la Palabra

Mantén a tu pastor o el ministro de la Palabra en oración. Recuerda que Dios habla a través de él por medio de la exposición de las Escrituras. En ese solemne momento, donde tiene que poner ante el pueblo de Dios las verdades de las Escrituras, él necesita la gracia y el poder de Dios para hacerlo ¡Así que ora para que lo haga como Dios manda!

Los Israelitas, al contemplar la muerte de Moisés y ver la sucesión de Josué, rogaban para que Dios estuviera con él, al igual como estuvo con su siervo Moisés, de la misma manera, amado hermano, ruega para que tu ministro cuente con el favor y el poder de Dios para la exposición de la Palabra.

Ora para que Cristo sea glorificado

Que el centro de todo, desde los himnos y salmos, desde la predicación y los sacramentos, desde las múltiples formas de servicios y la comunión entre los hermanos, ¡Que Cristo sea glorificado en medio nuestro! Que la vida del evangelio y la conciencia de la obra de Cristo esté en cada uno de los que se congregan reverentemente en el día del Señor.

Ora para que los perdidos sean salvados

Algunos incrédulos tal vez asistan a nuestras iglesias, por tanto, es necesario que oremos para que sus almas sean traídas a los pies del Señor. También oremos para que Dios convierta a aquellos que, si bien pueden pertenecer a la membresía y estar en la congregación, puede que aún no hayan sido regenerados, así que ora para que Dios les abra los ojos y los traiga de las tinieblas a la luz.

Ora para que el día del Señor sea guardado debidamente

Muchos aún no se toman en serio este día, toman para sí ocasión para dedicarse al ocio (como ver películas o entretenerse con las redes sociales), mientras que realmente deberían tomar este día para consagrarlo y dedicarlo por entero. Ora con el celo de Nehemías, para que todos y cada uno de nosotros, en todo, pero en especial en cuanto al día del Señor, hagamos la voluntad de Dios aquí en la tierra como en el cielo.

4.    Prepara tu corazón para meditar en el día del Señor

La reflexión hace, de una manera curiosa, que nuestros corazones se vuelvan sensibles, esa sensibilidad es muy necesaria para asistir a la iglesia en el día del Señor. En general, debemos reflexionar sobre nuestra necesidad constantemente, pero en el día del Señor esto cobra mayor relevancia.

Algunas preguntas de autoexamen pueden servir para este fin:

  • ¿Cuánto necesito del Señor?
  • ¿Cuánto necesita mi alma del alimento espiritual que se me es dado este día?
  • ¿Qué razones tengo para adorar y alabar al Señor junto a mis hermanos?
  • ¿Cuán necesaria es la comunión que Dios me otorga en la iglesia local?

Tomando preguntas de este tipo, y meditando en nuestra propia condición y la provisión de Dios para ella en este santo día, aprenderemos a considerarlo con deleite.

5.    Mortifica aquellos pecados que interfieran con el día del Señor

Muchos olvidan que su carne también sabe que viene el día del Señor. Aspectos como la indisposición, la flojera, la superficialidad, el priorizar otras cosas o la mera asistencia por obligación, sin gozo y sin hambre de Dios, es una clara demostración de nuestra pecaminosidad.

Este aspecto va más allá del sábado, esto es algo que debes anticipar cada día de tu vida. Es un aspecto que es necesario considerar constantemente, porque cuando llega la mañana del domingo, o en la misma asistencia dentro de la congregación, la carne se rebela en contra de la voluntad del Señor y se halla quejosa, robándonos el gozo que debe representar para nosotros congregarnos, escuchar la Palabra de Dios y adorarle.

Estoy plenamente convencido, de que gran parte de las escusas que reciben los líderes de nuestras iglesias por la inasistencia, al igual que las escusas que se creen muchos para no asistir a la congregación, radica en su propia carne. Sin más ni menos.

Por tanto, querido hermano, tómate el día del Señor con seriedad, preparándote lo más que puedas para recibir del Señor bendición y vida eterna. A fin de cuentas se trata de preparar nuestro tiempo, recursos, corazón y mente, para adorar, obedecer y recibir del Señor su abundante gracia, la cual ha decidido derramar de manera especial sobre su pueblo cada domingo.

¿No debería esto llevarnos a prepararnos para ello?

2 comentarios en “5 consejos para prepararnos para el día del Señor”

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