gobierno civil según la Biblia

El gobierno civil según la Biblia: origen, necesidad e importancia

El tema del gobierno civil en general requiere una explicación sobre su origen, puesto que dependiendo de donde venga se define su propósito de una forma u otra. En cuanto a la necesidad, necesitamos definirla porque si el gobierno civil no es necesario entonces lo podemos desechar, es más, podemos llegar darle una función que no cumpla con sus necesidades y distorsionarlo.

Todo esto nos lleva a su importancia, la cual pone el gobierno civil correctamente en el enfoque sobre el cual debemos tratarlo y como cumplir nuestras responsabilidades debidamente con el. Así que abordemos la doctrina del gobierno civil según la Biblia, y demos una comprensión adecuada a ella.

La Confesión Belga nos ayuda en este respecto en su articulo numero 36:

“Creemos, que nuestro buen Dios, a causa de la perversión del género humano, ha establecido los reyes, príncipes y autoridades, ya que Él quiere que el mundo sea regido por leyes y gobiernos, para que el desenfreno de los hombres sea reprimido, y todo se haga entre ellos en buen orden. A este fin puso la espada en manos de las autoridades, para castigo de los malos y protección de los que hacen bien.”
Art. 36

El origen del gobierno civil según la Biblia

¿De dónde proviene el gobierno y la estructura gubernamental que se mantiene por los siglos?

Generalmente cuando respondemos la pregunta del origen, podemos detectar implícitamente algún atisbo sobre su propósito. Hoy en día el origen del magistrado civil, gobierno social o, como se diría en filosofía política, el contrato social, darán sentido en su forma de funcionamiento en las sociedades.

La idea básica que permea nuestra sociedad es que el gobierno nace de la sociedad para la sociedad, no simplemente para mantener la libertad y la convivencia, sino incluso para hacer cambios en las realidades particulares: ideología, moralidad, comportamiento, moral, creencias, etc.

En los últimos años el gobierno civil ha sido el medio para dar un nuevo sentido a las concepciones de la realidad, de los derechos, el género, la familia, la libertad de pensamiento y de expresión, entre otros.

La concepción más aceptada fuera del pensamiento cristiano es que el estado nace de la necesidad de los seres humanos de convivir unos con otros y del conflicto. Así, el estado nace por razón del ser humano y con el propósito de dar bienestar al ser humano. Esto podría sonar muy moderno, pero en realidad este era el tipo de pensamiento que sostenían los romanos.

En contrate, la Escritura señala con claridad que la autoridad civil ha sido establecida por Dios (Ro. 13:1). El término usado aquí para referirse a establecer indica el ser colocado en autoridad (Luc. 7:8) o ser dedicado a un servicio especial (1 Co. 16:15). Ahora, lo que nos dice Romanos 13 es que toda autoridad ha sido establecida, colocada o dedicada por Dios.

Esto no es cierto solamente de las autoridades presentes en el tiempo de Pablo, o a partir de lo dicho, sino que abarca todo pasado, presente y futuro sin faltas. Por deducción lógica, el origen de toda clase de gobierno es Dios mismo, porque es Dios quien ha establecido la autoridad desde el principio y final. La forma como está escrita la declaración indica que el responsable de la acción de instituir o colocar autoridades es Dios .

Si entendemos debidamente este pasaje como una declaración de origen del estado vemos que existen dos declaraciones, el cual se expresa en un énfasis al puro estilo hebreo “… no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él” (Ro. 13:1b), R. J. Rushdoony comentando que este texto afirma que:

“… Puesto que Dios es poder absoluto, todos los poderes subordinados y creados derivan su oficio, poder y autoridad moral solo de Dios, y deben ejercerlo solo en los términos de Dios y bajo su jurisdicción o de lo contrario enfrentar el castigo.”

Esto significa que no debemos entender el gobierno civil simplemente como institución formal que da cierto sentido a la sociedad en la cual vivimos, sino también sobre cada gobernante y autoridad en sus distintas posiciones jerárquicas provienen de parte de Dios (Dn. 2:21). Es decir, toda autoridad humana es instituida por Dios.

Cuando los hombres pierden sus origines, también pierden el sentido de su existencia, la razón de sus instituciones y sus responsabilidades, es necesario que los gobiernan vuelvan al Dios que los instituyo y les dio la potestad que tienen.

La necesidad del gobierno civil según la Biblia

Hemos respondido la pregunta ¿De dónde proviene el gobierno civil según la Biblia? La respuesta es Dios. Ahora, con base a esta declaración, debemos preguntar ¿Por qué Dios instituye el gobierno civil? Y descubriremos la necesidad de la existencia, permanencia y correcta funcionalidad del gobierno civil.

Primero que nada, la Confesión sostiene que existe “la perversión humana” ¿Qué es esto? ¿De qué nos está hablando la Confesión? Pues, de la naturaleza del hombre que:

“[El hombre] transgredió el mandamiento de vida que había recibido, y por el pecado se separó de Dios que era su vida verdadera; habiendo pervertido toda su naturaleza; por lo cual se hizo culpable de la muerte física y espiritual. Y habiéndose hecho impío, perverso y corrompido en todos sus caminos, ha perdido todos los excelentes dones que había recibido de Dios, no quedándole de ellos más que pequeños restos, los cuales son suficientes para privar al hombre de toda excusa; ya que toda la luz que hay en nosotros se ha trocado en tinieblas.”

La declaración nace sin duda de una comprensión de Romanos 13:1-4, que ha sentado las bases en el capítulo 1 y 3 sobre la condición perversa del hombre referente a Dios y la moralidad en general (ver Ro. 3:9-20). Basado en esto quisiera realizar una pregunta ¿Pueden aquellas ideologías políticas basadas en un concepto humanista, de que el ser humano es bueno por naturaleza, encontrar concordancia con la declaración de la Confesión? Por lo menos con respecto de su necesidad estaría completamente fuera de foco, y desde este punto de vista se desprende muchísimas implicaciones.

El resultado natural de que el ejercicio de gobernar se efectué de esta manera Bíblica y correcta, es que se reprima el mal y se procure el bien dentro de una sociedad. Esto no solamente define su necesidad, sino también determina su función: castigar al malvado y proteger al justo. Dicho sea, que está es su función por excelencia, su propósito divino, por tanto, los gobiernos deben ser juzgados y entendidos bajo estos parámetros.

La Importancia del gobierno civil según la Biblia

¿Qué relevancia tiene el gobierno civil en la sociedad, en la familia, en la economía y la iglesia?

Aquí hablamos de su importancia, y es una clase de respuesta que engloba los puntos anteriores y otros que trataremos más adelante. Basta con ver nuestra propia sociedad, la corrupción del estado, las dictaduras y las ineficiencias, para señalar la importancia de la doctrina del gobierno civil según la Biblia.

Su importancia radica en el avance de la sociedad en buenos términos, el refrenamiento de la maldad y el procurar la libertad de aquellas personas que dedican sus esfuerzos en el bien. Es por esto que al gobierno civil se le ha dado la potestad de la espada, en términos de la confesión, Dios coloco en sus manos la espada.

Por tanto, las autoridades tienen la potestad de hacer justicia a aquellos que han sido agredidos y despojados por lo impíos, corregir el orden de las cosas, mantener el curso de la conducta social en términos de justicia y rectitud. Hablar del gobierno civil según la Biblia, es tener sobre todas las cosas este enfoque.

Conclusión

El gobierno civil según la Biblia, tiene su origen en Dios, quien ha instituido el gobierno civil para sus propósitos, bajo la necesidad de que la maldad humana sea refrenada por medios coercitivos y se proteja al justo. Lo cual ya lo hace importante, pero aun así debemos ver que a Dios le place gobernarnos por medio de ellos, y conforme a sus propósitos y conforme a su soberanía los utiliza. Así que juzguemos correctamente y andemos delante de Dios con temor y temblor.

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