La Elección de Dios en el libro de romanos

La elección de Dios: significado, propósito y la necesidad de claridad

La elección de Dios es una doctrina muy antigua, retratada de forma clara en las cartas de Pablo y explicada de una manera ilustrativa en el Antiguo Testamento. No obstante, en nuestro tiempo hay muchas personas que no creen en esta preciosa doctrina. Estos piensan que la elección sobre la salvación de los pecadores recae en la dicisión propia de la persona y no en Dios, quien es poderoso para salvar.

En cuanto a esto la Confesión Belga afirma:

“Creemos, que estando todo el linaje de Adán en perdición y ruina por el pecado del primer hombre, Dios de mostró a sí mismo tal cual es, a saber: Misericordioso y Justo.

Misericordioso: porque saca y salva de esta perdición a aquellos que Él, en su Eterno e inmutable consejo, de pura misericordia, ha elegido en Jesucristo, nuestro Señor, sin consideración alguna a las obras de ellos. Justo: Porque a los otros deja en su caída y perdición en que ellos mismos se han arrojado.”

Art. 16

Es necesario entender esta doctrina a la luz de la depravación total, puesto que el hombre, por naturaleza no puede escoger a Dios es necesario que sea Dios quien elija al hombre. Pero podríamos preguntar ¿Qué hace Dios por el hombre? La respuesta se halla en la salvación descrita en esta nueva sección que empezamos hoy.

La elección de Dios como base de la salvación

La elección es una doctrina que puede ser vista como confusa y generadora de preguntas, es por eso que en cuanto a esta doctrina debemos tener cuidado con las conclusiones que lleguemos y también las preguntas que generemos. En el estudio de esta doctrina debemos limitarnos a la Escritura, llegando a las conclusiones que ella llega y realizando las preguntas que ella responde.

Algo que no puede cuestionarse en cuanto a esta doctrina es su inmutable declaración Bíblica, existe un sinfín de textos (especialmente en el NT) que señalan la doctrina de la elección (véase Jn. 13:18; 15:16; Ro. 8:29; 9:11; Ef. 1:3-5, 11).

La elección es la base de la salvación, la regeneración, la santificación, e incluso la predicación por medio de la cual somos salvos, está basada en un hecho eterno antes de la fundación del mundo en la elección de Dios. Lo que afirmamos en este articulo de la Confesión Belga es que Dios, en su inmutable consejo, determino la salvación de algunos sin consideración de sus obras.

Algo que debemos decir ante aquellos que son beneficiados de la elección es que no tienen ninguna diferencia con los no elegidos (cp. Ro. 9:11ss) los elegidos no son mejores que los no elegidos, y por tanto, no hay diferencia intrínseca, ni merecimiento alguno para que Dios escoja para salvación.

¿Cuál es el “por qué” de la elección? Ciertamente no son los meritos, ni tampoco lo son las buenas obras que logremos en esta vida, esta pregunta la responde de forma clara Deu. 7:7-8, y allí podemos notar varias cosas:

  1. que no es porque sean un gran pueblo, puesto que eran un pueblo insignificante y pequeño;
  2. fue por amor, un amor que en las Escrituras encuentra su base en la gracia y;
  3. en virtud de su pacto, el cual es hecho en juramentado en su nombre, dicho de otra forma, por fidelidad a su propia Palabra.

La reprobación, la otra cara de la elección de Dios

El artículo de la Confesión Belga, afirma que la doctrina de la predestinación o elección muestra tanto la misericordia de Dios como su justicia. En el primer apartado básicamente hemos visto su consideración con respecto a su misericordia y elección para salvación, pero nos toca también entender su justicia: la reprobación de los perdidos.

Y a diferencia del punto anterior, Dios no tiene razones intrínsecas en el ser humano para salvarlo, no obstante es distinto en cuanto a su consideración para la condenación. Puesto que el hombre por su propio pecado y condición es merecedor de la eterna y justa ira de Dios.

La Escritura muestra su absoluta soberanía en relación a este tema, y mantiene que Dios obra, conforme a sus propósitos, vasos para demostrar su gloria en la salvación, como vasos que demostrarán su gloria en la reprobación (ver Ro. 9:13, 17, 18, 21, 21; 11:7, 8).

Algunos asuntos sobre los cuales debemos guardarnos

Esta es tal vez una de las doctrinas mas mal comprendida, aplicadas y desarrolladas internamente en la vida de muchos cristianos. Entender esta doctrina de una forma carnal, es no entenderla en primer lugar, pero también puede llegar a ser un camino inevitable a la apostasía y el pecado, y por tanto a la condenación.

Precisamente bajo este punto existe un grupo llamado los hipercalvinistas. La definición más sencilla es esta:

el hiper-calvinismo es la creencia de que Dios salva a los elegidos a través de Su soberana voluntad con poco o ningún uso de métodos que atraigan a la salvación (tales como el evangelismo, la predicación, y la oración por los perdidos). Una falla antibíblica, es que el hiper-calvinismo sobre enfatiza la soberanía de Dios y sub-enfatiza la responsabilidad del hombre en la obra de salvación[1].

Básicamente la suposición del hiper-calvinista es que como Dios ha de salvar al hombre por medio de su elección, nuestras voluntades no deben en ningún sentido pretender salvar a otros o comunicarles el Evangelio, de la misma forma este cáncer se extiende muy sutilmente hacía la santificación y cualquier otra forma de responsabilidad humana. Esto es llevar la doctrina de elección a líneas mucho más allá de las que las Escrituras prevén para el pueblo de Dios.

Siempre he pensado que el hiper-calvinismo es un peligro para muchos creyentes, tal vez no lo confiesen de forma determinada o lo prediquen a sus hermanos en la fe, pero en algún momento lo viven y lo manifiestan de esa forma en la manera como conducen sus vidas.

Algo que siempre trato de recordarme es al Apóstol Pablo, a Agustín y Calvino, que han sido prácticamente los cristianos que más han defendido y luchado por estas doctrinas, no obstante, eran personas de voluntades de acero y que estaban determinadas a vivir en santidad en todo momento.

Su profesión sobre la doctrina de la elección no producía malas hierbas, sino dulces frutos de justicia, y es precisamente este tipo de actitud que es generada por un entendimiento espiritual y verdadero de la doctrina de elección. Y esto nos lleva al cuarto punto.

El “para que de la elección de Dios” y sus aplicaciones

Como veremos, uno de los problemas de comprensión que se tiene es en cuanto a la superficialidad con que se abarca el tema de la elección. Es que algunas personas cometen este error por un interés mórbido en un debate con algunas personas, pero no estudian la elección como deseo de saber cuál es la voluntad de Dios y su revelación en cuanto a este asunto.

Por el cotnrario, en cada uno de los temas que tratamos y consideramos en la vida cristiana la motivación debe ser esta: saber lo que Dios ha dejado escrito para que su Iglesia sea edificada.

Por lo cual preguntamos ¿Cuál es el “para que” de la elección? Y con esto preguntamos con respecto al propósito de la elección revelado en las Escrituras, de aquí damos vuelta a las aplicaciones de la doctrina en las Escrituras.

Propósitos:

  1. Experimentar la salvación. Lo cual significa crecer en el entendimiento de la gracia y el Evangelio en el Señor Jesucristo, adorarle en espíritu y en verdad, y conocer más a Dios (2 Ts. 2:13).
  2. Ser santos. Esto es visto en una vida de obediencia (Deu. 14:2, cp. Ex. 19:5) como en una vida sin mancha y sin pecado para la gloria de Dios (1 Pe. 2:9, 11; Col. 3:12).
  3. Glorificar a Dios. Lo cual significa rendir nuestras vidas para su nombre sea alabdo (Ef. 1:11-12, 14).

Aplicaciones:

  1. Experimentar la salvación: crecer en la comprensión de la gracia en la elección y admirar su evangelio.
  2. Ser santos: huir del pecado y la maldad que se encuentra en nuestro corazón, lo cual implica determinar nuestras vidas para vivir en obediencia. Algo que nos ayuda a seguir adelante en la vida de santidad es en saber que la elección esta de nuestra parte.
  3. Glorificar a Dios: esto va directo al centro de nuestras motivaciones como también a la forma como hacemos las cosas, Dios nos predestino y nos escogió para que nuestras vidas cumplieran el propósito de darle gloria a Él, ese es el propósito ¿Cómo lo llevamos a cabo? Esa es el asunto que nos toca descifrar.

[1] https://www.gotquestions.org/Espanol/hiper-Calvinismo.html

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *