el arrepentimiento segun la Biblia

El arrepentimiento según la Biblia: definición, como aplicarlo y su practica

El arrepentimiento, según la Biblia, es una obra continua en la vida de todo buen cristiano y algo necesario que vigilar. Sin el, no hay frutos verdaderos en la vida del creyente y el pecado se termina apoderando de una vida que le pertenece a Cristo.

Dios, luego de dar la regeneración por medio del llamamiento eficaz, tiene a bien determinar que este hombre, estrenando así una voluntad regenerada, e impulsada por el Espíritu Santo, se arrepienta, y de esa manera alejarse del pecado y acercarse a la presencia de Dios.

Definición del arrepentimiento según la Biblia

La palabra usada en el AT para el arrepentimiento tenía que ver con volverse o apartarse, implicaba cambiar el rumbo de un camino, como también el cambio de propósitos y dirección de vida. Así se nos dice que el pueblo de Nínive se arrepintió de la maldad que hacían por la predicación de Jonás, y por tanto fue aplacada la ira de Dios.

Este mismo término en el NT viene de una palabra que significa cambio de mente, e implica un cambio no tan solamente en la forma como pensamos sino también en las acciones (Mat. 3:2). El constante mandamiento apostólico en el libro de los Hechos es al arrepentimiento sumado a la fe (Hch. 2:38; 3:19; 11:18; 20:21); pero claramente este mandamiento también es aplicable a los creyentes (cp. Ap. 2:16; 2 Co. 12:21).

Básicamente esta definición dada por las palabras de la Biblia nos muestra de que se trata el arrepentimiento: trata de abandonar y recobrar, de apartarse y apegarse, de morir y resucitar. Tal cual como lo dice el Catecismo de Heidelberg ¿En cuántas partes consta el verdadero arrepentimiento o conversión de una persona? De morir a la antigua naturaleza y resucitar a la nueva. De estas dos partes vamos a hablar ahora.

Como arrepentirse según la Biblia: las dos partes del arrepentimiento

Según la Biblia el verdadero arrepentimiento consta de dos partes:

Morir de la vieja naturaleza

Hay varias cosas que se encuentran en esta acción, veamos:

  1. En primer lugar, se trata de entristecerse de corazón por el pecado. El verdadero arrepentimiento implica entristecerse verdaderamente por la maldad de nuestro corazón y por el pecado que hemos cometido, por la vida en oscuridad que hemos llevado y  por la condición de pecado en la cual vivimos por naturaleza (cp. 2 Co. 7:8-9).
  2. En segundo lugar, aborrecer el pecado. No basta simplemente con sentirse triste por el pecado cometido, es necesario odiar el pecado y aborrecerlo con toda el alma (Pr. 8:13). El pecado debe ser visto como un enemigo digno de nuestro odio, y, además, romper así toda relación con él.
  3. En tercer lugar,  huir de él. Consecuentemente el arrepentimiento se ve en la acción acompañada de estos sentimientos. El huir del pecado implica hacerlo desaparecer de nuestra vida, cambiar hábitos y caminos, incluso cambiar pensamientos (2 Ti. 2:19).

La resurrección de la nueva

La resurrección de la nueva naturaleza significa al menos 3 cosas:

  1. En primer lugar, regocijarse de todo corazón en Dios. Cuando el hombre se arrepiente verdaderamente de sus pecados Dios obra en él un nuevo ánimo (Is. 57:15), caracterizado por el regocijo y la felicidad (Ro. 5:1-2). Es disfrutar cada vez mas de su reino en nosotros (Ro. 14:17).
  2. En segundo lugar, tener deleite y deseo en la voluntad de Dios. Esto muestra ahora el efecto de la nueva vida (Ro. 6:10-11; Gal. 2:19-20), estamos muertos el pecado pero vivos para la voluntad de Dios, esta vida es genuinamente un deleite y deseo de hacer la voluntad de Dios.
  3. En tercer lugar, en consecuencia de los otros dos puntos, vivir conforme a la voluntad de Dios.  Esto implica, por todo lo antes dicho, que desde el corazón hasta la práctica viene el arrepentimiento, comienza en lo secreto del corazón y se evidencia en la vida práctica. El fruto del verdadero arrepentimiento es una obediencia gozosa, un deleite en hacer aquello que a Dios le deleita.

La práctica del arrepentimiento según la Biblia

Estos dos partes del verdadero arrepentimiento, sumado a sus tres elementos necesarios, que podrían resumirse básicamente en emoción y acción, nos muestran la forma como debemos buscar el arrepentimiento.

Empezando con el corazón

Debemos cuidarnos de ver el arrepentimiento simplemente como algo que hacemos y dejamos de hacer sin prestar atención a las emociones y sentimiento que se encuentran en nuestro interior. Si no vemos que nuestros corazones están deseosos por buscar la santidad en contrariedad del pecado cometido, entonces, nuestro arrepentimiento ha sido parcial e incompleto.

Debemos buscar odiar nuestro pecado, pensar y meditar en las múltiples razones para odiar el pecado, y a su vez también sentir profunda felicidad por Cristo y un deseo y deleite por hacer la voluntad de Dios con todas nuestras fuerzas. Ese es el verdadero arrepentimiento.

Nota: para este propósito recomiendo encarecidamente las Orientaciones para odiar el pecado de Richar Baxter.

Pasando a la acción

Estos sentimientos deben aprovecharse para llevarlos a la acción. Determinar formas precisas para huir del pecado y, a su vez, acercarnos a la santidad.

Debemos preguntarnos ¿Qué acciones puedo tomar para morir a este pecado? ¿Qué acciones puedo tomar para resucitar y vivir conforme al nuevo hombre en Cristo? Debemos tener sabiduría y pedir iluminación para buscar el arrepentimiento verdadero y que este sea eficaz en nosotros.

En ocasiones degeneramos en una falta de santidad por una práctica inadecuada del arrepentimiento, por muy liviana o por faltar ciertos elementos determinantes. Ambas cosas deben procurarse nuestras vidas, por un lado debemos procurar que nuestras emociones sean consecuentes con el concepto de arrepentimiento según la Biblia expuesto pero también tener acciones que nos permitan estar lejos del pecado y la tentación.

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