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Dios es omnipotente y omnipresente: significado y perspectiva practica

Dios es omnipotente y omnipresente, lo que significa que el puede hacer todo conforme a sus propósitos eternos (omnipotente) y que el está en todo lugar con su presencia (omnipresente). Estos dos atributos de Dios son de una manifestación practica esencial, nosotros sus hijos disfrutamos de un Dios que siempre está con nosotros y que es todo poderoso.

“Todos nosotros creemos con el corazón y confesamos con la boca1, que hay un ser espiritual, único y simple, al que llamamos Dios… todopoderoso… (Y omnipresente).”

Confesión Belga Articulo 1

Pero estos atributos, aunque tienen un gran carácter pastoral, necesitan ser entendidos correctamente en su significado para que puedan ser aplicados posteriormente. Precisamente en este orden es que pretendemos plantear estos dos atributos, al igual como lo hicimos con los atributos acerca de su inmutabilidad y eternidad.

¡Quiera el Señor darnos de su gracia para comprender sus inescrutables riquezas.

Dios es omnipotente y omnipresente: significado y aplicaciones

¿Qué significa omnipotencia? ¿Cómo es que Dios puede hacer todo? Estas y otras preguntas responderemos en esta sección.

Dios es omnipotente: significado

Cuando hablamos de Dios como omnipotente nos referimos a que él puede hacer todo lo que le plazca (Sal. 115:3), una posible definición puede ser “La omnipotencia de Dios es la facultad que el mismo tiene para llevar acabo todo aquello que la agrada, todo aquello que dictamina su sabia voluntad en perfecta concordancia con su Ser”.

Hablamos de esta manera de que la omnipotencia de Dios, pues esta radica en realidad en lo que el mismo es, de manera que no nos referimos que él pueda hacer cualquier tipo de cosas que se nos pasen por la cabeza: aniquilarse a sí mismo, inmoralidades o auto negarse. El poder de Dios es ilimitado en relación a su propia creación. Pero limitado en relación a su propio Ser (Heb. 6:18; 2 Tim. 2:13), de modo que la definición de “todo poderoso”  no es hacer todo aquello que es imposible.

Dios puede hacer todo aquello que es imposible para los hombres, pues Él como Dios infinito está por encima de las limitaciones de las criaturas. No obstante, Dios no está desligado de su propia naturaleza y ser, de forma que no podemos afirmar que Dios pueda mentira, pecar, o cosas semejantes. Cuando hablamos de Dios como todo poderoso nos referimos que Él puede hacer todo aquello que es en concordancia con sus propósitos y atributos. De esta manera Dios no puede pecar porque es santo, no puede ser infiel porque Él es fiel, y así sucesivamente con cada uno de sus atributos.

De esta manera su omnipotencia puede ser vista desde dos ángulos, el primero en relación a si mismo y el otro en relación a las cosas creadas. En cuanto a este último, hay una forma absoluta en la cual Dios es todo poderoso, de manera que Él con su poder puede irrumpir bajo las mismas leyes que rigen la naturaleza: resucitar, caminar sobre el mar, y milagros que superan nuestro razonamiento (Mt. 19:26). Pero también Dios muestra su poder de forma ordinaria (Sal. 36:6; Heb. 1:3; Job. 38:11).

Así que, en realidad, todo poder proviene de Dios. El poder en si solamente le pertenece a Él, todas las criaturas y todos los gobernantes tienen algún poder porque Dios así lo ha designado.

3 aplicaciones  de la omnipotencia de Dios:

De esta doctrina derivamos 3 aplicaciones:

  • Dios es omnipotente para salvar y santificar: el poder de Dios se ve en la salvación, el Señor ha mostrado que el mismo poder que resucito a Jesucristo de los muertos (un poder absoluto) es el mismo poder que Dios utiliza para resucitarnos espiritualmente (Col. 2:11-12), ese mismo poder obra eficazmente en nosotros para culminar la obra que Él empezó en nosotros para darnos una vida mas y mas semejante al carácter de Cristo. Por ello confiadamente podemos pedir y buscar hacer todo aquello que es conforme a Su magnánimo poder.
  • Dios es omnipotente para responder nuestras oraciones: nuestra relación con Dios como Padre tiene implicaciones directas con el atributo de modo que confesamos creer en Dios Padre, todo poderoso (2 Co. 6:18), y es bajo este mismo título de Padre que invocamos a Dios en oración. Cuando oramos debemos tener plena convicción en Su poder, Dios es poderoso para liberar, para santificar, para sostener, para acrecentar, para sanar, para glorificar su nombre en medio de las adversidades más agresivas.
  • Debemos temer a Dios: el hecho de que Dios se omnipotente nos debe llevar a tener temor, el mismo Señor que Dios puede echar el alma en el infiero, y es a Él que debemos temer. Nosotros vemos el poder del mar o de un rayo caer y nos impactamos de temor, pero el poder de la naturaleza no es ni un ápice de todo el poder de Dios.

Dios es omnipresente: significado

Dios está en todo lugar, pero el transciende todo lugar. Por ello cuando nos referimos la omnipresencia de Dios también debemos tener en cuenta la inmensidad de Dios. Esto tiene que ver con su infinitud, Dios no puede ser limitado por el espacio. Es en este sentido que afirmamos que Dios es más grande que la totalidad de las cosas creadas.

Este atributo tiene que ver directamente con una lección pasada, en relación a Dios como espíritu y es por ello que podemos hablar de su presencia en todo lugar, no podemos huir de Él (Sal. 139: 7-12; Jer. 23:23-24). Dios esta inmanente por medio de este atributo en todas sus criaturas. No obstante, esto no significa que Dios este igualmente presente en todo lugar y en todas sus criaturas de la misma e invariable forma.

En este atributo debemos guardarnos del error de los panteístas, que sostienen que Dios es todo o que la esencia de Dios se encuentra en toda la creación. La presencia de Dios se encuentra en toda la creación, pero no esto no debe ser identificado con Él. Dios se encuentra presente en relación a las criaturas y no como parte de ellas, la creación y el Creador son completamente distintos.

Aplicaciones de la omnipresencia de Dios

Tomar conciencia de la presencia de Dios: hay que adquirir la conciencia del salmista “¿A dónde huiré de tu presencia?… allí tu estas” (Sal. 139:7b, 8a). En la medida que adquiramos más conciencia y experimentemos realmente esto podemos crecer de muchas formas.

En primer lugar creceremos en la santidad ¿Qué tan plenamente consientes estamos de la presencia de Dios al pecar? En realidad muy poco. En el momento del pecado la presencia de Dios desaparece de nuestra mente, el saber que Dios está allí siendo un testigo de nuestros más siniestros pecados.

En relación con Dios no tenemos un “espacio personal”. Lo otro es que esto también nos ayudara a practicar la presencia de Dios en todo momento o como también se le llama orar en todo tiempo, cuando somos consientes de la presencia de alguien solemos hablar con ella. Nadie habla con alguien ausente, sino que está presente y Dios siempre lo está ¡Que dulce compañía!

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