John Knox biografia

John Knox: biografía, aportes e ideas

John Knox es una de las figuras más odiadas en la historia de la reforma, se usaba como algún tipo de hombre malvado para dar miedo a los niños. Ha sido comparado con Elías, Jeremías, y  Juan el bautista. Sin duda era  un hombre rudo, un escoses de carácter colérico y profundamente apasionado, hace honor de aquel texto de la Biblia que dice que los violentos arrebatan el reino de los cielos (Mt. 11:12). Robert Liardon lo llamo “[…] un patriota salvaje, con un objetivo claro”.

Inicios de la vida de John Knox

Knox nació en 1514, en el pueblo de Haddintong, ubicado al sur de Edimburgo, en Escocia. La población de Haddintong estaba conformada principalmente por  mercaderes y artesanos, Escocia en aquel entonces era considerada una nación barbará, salvaje e inculta. Se sabe muy poco de su infancia, su padre era un buen mercader que tenía algunas tierras, tenia buena relación con un par de familias que eran de las más ricas de la época. Knox no era un joven rico, sin embargo, por su relación con los nobles le daba oportunidades que no todos tenían, como una educación de calidad.

Los padres de Knox no eran ricos, pero tenían lo suficiente para enviar a sus hijos a la escuela de Haddintong donde Knox aprendería latín básico, que como hemos visto era un idioma de importancia para cualquier académico de la época. Al completar los estudios se volvió tutor de los hijos de un noble. Cuando estos fueron a estudiar a la universidad de San Andres en 1529, Knox pudo asistir con ellos y estudiar filosofía.

Su vida en Escocia

Cuando Knox llego a la universidad estudio a los pies del famoso teólogo John Major, el mismo con el que Juan Calvino había estudiado en París. Aunque este teólogo tuvo un impacto positivo en la vida de Knox, este le criticaba por su excesivo intelectualismo. Incomodo con esta forma de proceder con las Escrituras, Knox hizo sus propios estudios de la Biblia desde los idiomas originales y la Iglesia de los primeros siglos.

Aunque también su búsqueda de la verdad y el evangelio se había producido de un hecho ocurrido un año antes en 1528. En Escocia se había quemado al primer mártir de la reforma. Un hombre llamado Patrick Hamilton predicaba un evangelio sencillo en la esfera pública. La ejecución fue cuestionada por algunos laicos, y se dieron serias discusiones sobre el hecho, especialmente en relación a las verdades que estaban siendo puestas como “herejías”, Knox escucho estas discusiones y colocaron una profunda inquietud en su corazón.

[John Knox] estudio a los padres de la Iglesia que vinieron antes de él, principalmente a Jerónimo y Agustín. De Jerónimo aprendió que solo la Biblia tenía la verdad, no las palabras de hombres. De Agustín Knox llego a comprender que un hombre puede ser muy honrado por su nombre o posición, al mismo tiempo que su carácter o su fuerza espiritual es débil y despreciada por los demás, por lo cual, su repercusión en el mundo pierde fuerza.

Cuando el entendió estas verdades aun era romanista, de hecho fue ordenado sacerdote en 1536. No obstante, no le asignaron una parroquia porque Escocia ya estaba saturada de sacerdotes. Aun así lo colocaron como notario papal y profesor de jóvenes. En ese tiempo se acumularon en su corazón muchas verdades por el estudio particular de las Escrituras. Como si en su corazón hubiera una reforma a punto de estallar.

En ese tiempo la Iglesia Catolica Romana tenía más de la mitad de las tierras en Escocia, y la jerarquía tenía casi veinte veces más dinero que los reyes. Sin decir que aquellos que eran ordenados al oficio eran tan inmorales como cualquier borracho o prostituta.

El rey de Escocia, Jacobo V, y su esposa, María de Guise, habían tenido una hija, María, la futura María Estuardo. Cuando ella solo tenía una semana de vida, su padre, Jacobo, murió. Por lo tanto, María fue nombrada reina de Escocia cuando solo era un bebé. En consecuencia se nombro un regente que ocupaba el cargo de la Reina bebe, este estableció una política favorable para los protestantes que alentaba la lectura de las Escrituras y la predicación de los reformadores escoceses.

Uno de los predicadores itinerantes que viajaban por toda Escocia predicando era Thomas Guilliame. El cual una vez vino a predicar en la parroquia donde estaba Knox, como era de esperarse, Knox, siempre inquieto con muchos temas en su cabeza fue a escuchar a Guilliame. En ese mismo momento la predicación del Evangelio tuvo un profundo efecto sobre él y decidió rotundamente abandonar a la iglesia romana e ir en pos de Cristo al adoptar la fe protestante.

A mediados de 1540 la reina madre había tomado el lugar del regente, ella era profundamente católica, y empezó a abolir las leyes del regente anterior. De forma que surgieron nuevamente las amenazas de muerte para los protestantes. En ese momento el evangelista George Wishart se abrió camino en la historia. Ignorando las amenazas viajo por toda Escocia predicando el evangelio. John Knox fue a escucharlo en su momento, y quedo impactado por su predicación tan llena de sencillez y por el carácter que tenia. Así que John Knox se unió a su equipo ¡Como guardaespaldas! A causa de su nuevo puesto le entregaron una espada de dos filos para su nuevo puesto.

Entre muchos eventos, cuando John Knox no estaba de guardia, sino atendiendo a sus discípulos. Wishart muere, el 1 de marzo de 1546 en la hoguera.

[…] Wishart no murió en silencio. Con ambas manos atadas a la espalda, una cuerda alrededor del cuello y un cinturón de hierro en la cintura, predico en las calles, mientras la multitud se reunia para ver el espectáculo. Alento al pueblo a amar la Palabra de Dios y perseverar en lo que él les había enseñado. Les recordó que no les había enseñado doctrinas o fabulas de hombres, sino  el verdadero Evangelio. Los consoló diciéndoles que, aunque sufriría brevemente dolor en su cuerpo, pronto estaría arrodillado a los pies de Jesús, a salvo, en el cielo, con Él para toda la eternidad.

Este mensaje fue tan conmovedor que el verdugo cayó de rodillas y le pidió perdón. Wishart lo perdón y le dio un beso en la mejilla… y aun así le animo a hacer su trabajo. Mientras las llamas destruían su cuerpo, clamor a Dios por el perdón de aquellos que presenciaban su muerte. Tal fue el impacto en las personas que se fueron con un piadoso lamento.

Esto no se quedo así, todos estaban en desacuerdo con lo sucedido, así que hubieron rebeliones en las cuales también estuvo John Knox inmiscuido. Las personas deseaban venganza por la sangre derramada de Wishart. El cardenal Beaton que lo condeno recibió una multitud de amenazas de muerte, pero simplemente se rio.

Dos meses después, en una brumosa mañana de mayo, el cardenal estaba escondido en el castillo de San Andres. Unos hombres se escondieron en unos arbustos, hasta que uno de sus amantes saliera de su habitación. Uno de los hombres se acerco al guardia y le pregunto por el cardenal, el guardia le pareció sospechoso y desenvaino su espada, el hombre se acerco y le clavo una daga en el pecho.

Los hombres entraron al castillo y llegaron a la habitación del cardenal, golpearon fuertemente la puerta de la habitación. Alarmado, el cardenal, le dijo a su asistente que cubriera la puerta con muchos cofres mientras el escondía su oro, pero el grupo de hombres enfurecidos tumbaron la puerta con todo y cofres. En ese momento el cardenal Beaton cayó sobre su espalda y gritaba

Las palabras de Beaton fueron como gasolina para el fuego de la ira de la turba. Dos de ellos lo abofetearon y golpearon repetidas veces. Uno de ellos lo detuvo y le dijo que su ejecución debía ser más digna, y le dijo al cardenal “Arrepiéntete de tu malvada vida, especialmente de derramar la sangra de aquel notable instrumento de Dios, el señor George Wishart, quien, aun cuando las llamas lo consumieron delante de los hombres, clama venganza, y nosotros somos enviados por Dios para vengarlo”. Beaton se negó a arrepentirse, y el hombre que había dicho aquellas palabras le clavo la espada tres veces en el cuerpo, mientras que el cardenal decía  “¡Soy un sacerdote! ¡Soy un sacerdote! ¡No me matarán! Todo está perdido…”

Los hombres orinaron el cuerpo del cardenal y lo cubrieron con sal para guardar evidencia de su ejecución, le pusieron una soga en el cuello y  lo colgaron en el castillo para que todos lo vieran. Los hombres se aseguraron de colgar el cuerpo justo donde Wishart había estado prisionero unos meses atrás. Estos hombres se llamaron a sí mismos los castellanos (relacionado al castillo que habían adquirido, el castillo de San Andres), la noticia corrió rápido y aumentaron las medidas políticas en contra de los protestantes.

El llamado al ministerio de John Knox

En 1547 Knox se había unido a los castellanos. John Rough el líder del movimiento tenía contacto con los capellanes romanistas y estos le pidieron que diera una lista de argumentos, Rough le pidió a Knox que los escribiera. Y además le solicito que fuera el capellán del castillo. John Knox se negó rotundamente, puesto argumentaba que no había recibido tal divino llamamiento, que no había recibido legitima vocación.

Así que Rough se ocupo del asunto. Al siguiente domingo predico sobre la elección de ministros, y luego señalo a Knox delante de toda la congregación, encargándole que recibiera su llamado como ministro de Dios. Después miro a la congregación y pidió que manifestaran su acuerdo, cosa que hicieron por abrumadora mayoría. Sorprendido, Knox se quebranto y lloro sin avergonzarse delante de toda la congregación. Sin poder contenerse, se levanto y abandono la sala.

El reformador rudo, fornido y brusco, estaba llorando. Esto demuestra el gran amor y devoción que tenia Knox para con Dios. En ese tiempo particular ser llamado ministro protestante significaba un compromiso a morir, implicaba estar preparado para dar tu vida por el reino de Dios en cualquier momento. Se requería carácter y un compromiso de acero.

En los días posteriores John Knox se dedico a meditar sobre su ministerio y llamado. Se mantuvo apartado sin hablar con nadie, especulo que dedicado a la meditación y la oración. Mientras estaba considerando si tener un ministerio publico o no, se entero de que un sacerdote que le molestaba bastante (a causa de sus herejías) iba a presidir en una iglesia romanista en aquel entonces. Se sintió obligado a ir y testificar en su contra.

En ese momento el sacerdote dijo que la Iglesia Catolica tenía la autoridad final si se podía condenar o no a una persona como hereje (recordemos que esta fue una discusión entre los laicos y los sacerdotes dentro de la iglesia romanista por la condena del mártir Patrick Hamilton). John Knox no aguanto y se puso de pie en medio del sermón, y dijo que podía demostrar que la Iglesia católica se había degenerado más que los judíos en el tiempo de Jesús. El sacerdote se negó a debatir con John Knox, pero los oyentes se interesaron y solicitaron que el demostrara tal cosa, y el gustosamente acepto.

Así que la noticia de este sermón  que iba a dar se extendió por todos lados, y las personas estaban muy interesadas en lo que iba a suceder. Todos estaban interesados, desde los más pobres, hasta los más ricos, incluso frailes y otros sacerdotes vinieron a escuchar a John Knox predicar. Él subió con toda confianza al pulpito, y allí, el hizo trizas las doctrinas romanistas. Su sermón estuvo basado en Daniel 7:24-25, argumentando que el ultimo de los imperios era Roma, y dijo que no era otra que la Iglesia Romanista y su Papado. Tacho a la Iglesia Romana como sinagoga de Satanás, declaró que el régimen católico era anticristiano. Ataco las herejías del poder papal y revelo las escandalosas vidas de los Papas.

Basado en pasajes del Nuevo Testamento, rechazo la invención herética del purgatorio, sostuvo que orar por las muertes y orar a ellos era brujería, y proclamo la abstinencia de carne y de contraer matrimonio como sectaria. Luego analizo en detalle la ceremonia de la misa, y lo llamo blasfema para la causa de Jesucristo. Finalmente, golpeo las raíces mismas del sistema católico, denuncio al Papa como el anticristo; y no solo a él, sino a todos lo que siguieran también.

Los protestantes celebraron el sermón, nadie había hablado tan claro y directo sobre la causa de la reforma. Muchos dijeron que si Wishart había muerto como mártir a pesar de que no había hablado con tanta claridad como John Knox, entonces sin duda John Knox seria el próximo mártir de la iglesia protestante.

Hasta el momento hemos visto el inicio de la vida de John Knox, los eventos que lo llevaron a su conversión y ordenación como ministro. Y finalmente como Dios lo dirigió a un ministerio publico en Escocia. Ahora es que empieza la verdadera historia.

Un tiempo de esclavitud

Tal fue el efecto del ministerio de Knox, que rápidamente las autoridades romanistas dieron orden de que solamente predicaran en Escocia predicadores de renombre, como teólogos de alta clase y arzobispo. Knox no hizo caso de esta orden y siguió predicando, cuando llegaban multitudes a su pequeña congregación tal era el efecto, que muchos renunciaban a la iglesia romanista y se volvían protestantes.

Roma pidió ayuda militar a Francia, y sitiaron a San Andrés, para llevar como prisioneros a los protestantes. No quedo otra opción que rendirse, a Knox y sus campaneros en el castillo los condenaron a una esclavitud que tuvo un plazo de 19 meces. En ella tenían que hacer trabajos pesados y vivir una vida paupérrima. Cabe destacar, que después de la ejecución, ser vendido como esclavo era la peor de las condenas.

John Knox se mantuvo firme todo este tiempo, era un hombre robusto y muy fuerte. Tenía una gran voluntad por vivir, y tenía la firma convicción de que Dios lo liberaría para predicar nuevamente en Escocia. Knox era esclavo en un barco, y en cierta ocasión se dio una misa. Al final se pidió que se besara una estatua de la Reina María y se gritara ¡Salve, Santa Reina!, pasaban a la muñeca de esclavo en esclavo, para que la besaran. Cuando le toco a Knox, la muñeca paso de largo, pero eso no fue todo, la tomo y la lanzo por la borda y dijo “que se salve a sí misma, es bastante liviana como para nada”. Después de ese momento no los volvieron a obligar a hacer acto semejante.

Pero todo obra para bien

Aunque John Knox vivió en el desierto en aquel entonces, fue un tiempo crucial en su vida, un tiempo para orar y pensar mucho. Mas que destruirlo y debilitarlo, este tiempo hizo de Knox el gran reformador que llego a ser. Knox estaba convencido nuevamente de que volvería a Escocia para predicar.

John Knox dijo en cierto momento cuando pasaba por las costas de San Andrés “Estoy plenamente persuadido de que, por débil que parezca ahora, no partiré de esta vida hasta que mi lengua glorifique su divino Nombre en ese mismo lugar.” En su tiempo Dios libero a John Knox, y cuando piso la costa de Inglaterra en 1549 era una fuerza imparable que ni Satanás ni el infierno mismo podrían frenar.

Las autoridades de Inglaterra estaba ansiosos de establecer el protestantismo en su país así que estaban encantados por tener a Knox en su tierra, de hecho su liberación se dio en gran parte por la influencia de ellos. Durante los siguientes cinco años Knox estuvo en Inglaterra como invitado de honor, predicando en aquella tierra. Todavía no estaba seguro de cuando volver a Escocia así que aprovecho ese tiempo para trabajar y hacer avanzar la causa protestante.

En ese tiempo tuvo un ministerio en el pueblo de Berwick. Constituida por una membrecía de fornidos inmigrantes escoceses, y muchos soldados británicos. John Knox era un hombre que había vivido en esclavitud, rudo de palabras y de un carácter colérico. Era el líder ideal para aquella congregación. De hecho estaba dividida entre estos dos grupos, pero gracias a su ministerio pudieron unirse y ser una iglesia saludable.

Para 1551 era tan apreciado en Inglaterra que fue nombrado capellán real, lo cual implicaba predicar delante del rey. Fue designado para editar el libro de oración de la iglesia Anglicana, fiel a sus principios critico ciertas posturas equivocadas del libro. Entre esas cosas era el formalismo y ritualismo al recibir la santa cena. El libro de oración decía que los laicos debían arrodillarse para recibir el sacramento. Aunque esto causo cierto conflicto el logro su propósito.

Su compromiso al matrimonio

Knox también hizo vida personal, y en 1553, sin que mucha gente lo supiera. Pidió matrimonio a una joven llamada Marjory, y fue aceptado por ella. Lastimosamente su padre no estaba de acuerdo, siguieron comprometidos, pero pospusieron su matrimonio por mucho tiempo.

La desolación en Inglaterra

A mediados de 1553 Knox tenía un ministerio prospero, tenia algunos enemigos de la Iglesia Romana, pero aun así su ministerio avanzaba como viento en popa. No obstante, el 6 de Julio de ese mismo año el rey Enrique III murió. Knox sabia que venían problemas, puesto que el protestantismo no estaba aun suficiente maduro en Inglaterra. A finales de ese mismo mes fue coronada María Tudor. Era una firma Romanista, y empezó a abolir las leyes y beneficios que su padre había instaurado en Inglaterra. Ya para noviembre, el parlamento había abolido todas las leyes de beneficencia protestante y habían declarado nuevamente al Catolicismo como Religión nacional. De forma que los protestantes se les informo que tenían hasta el 20 de diciembre para cambiar de credo ¡Como si se tratara de cambiar de ropa! Si se rehusaban serian tratados como herejes.

Los más cercanos y seguidores de John Knox, le rogaron que huyera de Inglaterra. Y en Enero de 1554 huyo a Francia. Lo que sucedió en Inglaterra fue sencillamente horrible, la reina ordeno su primera ejecución en 1555 de un traductor de la Biblia llamado John Rogers. Ejecuto a más de 300 personas, entre ellas, al primer autor del Libro de Oración Común, Thomas Cranmer. Derramo tanta sangre en su celo por restaurar la religión Católico Romana que se gano el título de “María la Sanguinaria”.

Los viajes de John Knox

Knox duro algún tiempo en Dieppe, pero estaba demasiado inquieto y solamente apenas había pasado un mes cuando viajo a Suiza, para hablar con Heinrich Bullinger, un fuerte y renombrado líder de la reforma protestante. El llego con muchas preguntas, y una de ellas era, si debía obedecer a una monarquía que estaba corrompida y obligaba a las personas a cometer idolatría. Bullinger no pudo responder exitosamente. Knox miraba en dirección a Inglaterra, y recordaba su ministerio, la sangre, la reina, su prometida y los discípulos que estaban allí.

Knox tenía una profunda pasión, deseaba luchar por Inglaterra, y escribió un documento llamado “Leal admonición a los profesantes de la verdad de Dios en Inglaterra”, era su carta más aguada hasta al momento, de hecho pedía sangre. Allí llamo a los obispos como “jardineros del diablo”, y a los sacerdotes “buitres ciegos”. Y dijo sobre Maria la Sanguinaria “Jezabel, esa maldita idolatra, hizo que se derramara sangre de los profetas […], pero creo que nunca levantó en todo Israel tantas horcas como la malvada Maria ha hecho solo en Londres.”

Y terminaba diciendo “¡No demores tu venganza, Oh, Señor! Sino permite que la muerte los devore con rapidez; que la tierra los trague y vayan pronto a los infiernos. Porque no hay esperanza de que se enmienden, el temor y la reverencia de tu santo Nombre está totalmente aparatado de sus corazones.” Mando esta carta a Inglaterra, para fuese publicada en todos lados.

Después de esta última jugada, Knox no tenía a donde ir, no tenía una congregación a la cual pastorear así que decidió viajar a la ciudad de Ginebra ¡Para hablar con Juan Calvino!, así que en 1554 finalmente se conocieron. Aunque ambos eran hombres de la reforma, sus métodos eran completamente distintos, Calvino era un hombre de detalles, escritos, intelecto y perseverancia estratégica. Knox era un bravucón que creía en la acción, una persona de una pasión arrolladora, era un Calvino con espada.

Calvino admiraba a John Knox por su inmensa valentía y su pasión, y Knox admiraba a Calvino por su gran conocimiento e inteligencia. Los dos fueron buenos amigos en nombre de la causa de la reforma. Mientras estaba en Ginebra John Knox logro dominar mejor el idioma hebreo. Allí pudo observar el instituto de Juan Calvino. Ellos pasaban muchas horas juntos, hablando de la teología y del significado de las Escrituras.

En ese tiempo muchos protestantes se fueron de Inglaterra a Alemania, exactamente a la ciudad de Frankfurt. Desde allí mandaron cartas a John Knox para que fuera a pastorear una iglesia de refugiados en la ciudad alemana, Knox disfrutaba tanto su estancia en Ginebra que no quería irse, Calvino le aconsejo que fuera a Franfurt y así lo hizo.

El ministerio de Knox en Frankfurt

Estando en Frankfurt se encontró con una discusión sobre la liturgia, algunos querían seguir usando la liturgia de la iglesia Anglicana mientras que otros querían deshacerse de ella y seguir en la reforma. La presión fue tal que pidieron a Calvino que interviniera en el asunto, Calvino se sintió indignado en que se estuvieran dando tantos problemas por un asunto tan trivial. La respuesta de Calvino no soluciono el problema.

Más tarde llegaría un nuevo grupo de refugiados que querían adorar como anglicanos y ganarían la discusión por mayoría. Pero luego John Knox escribiría el libro e Orden Común en febrero de 1555, que es el orden de servicio que usa la Iglesia de Escocia.

John Knox estaba cansado de la superficialidad de su congregación (que desde sus inicios era bastante problemática), así que predico un sermón en el cual los retaba a vivir vidas en genuina reforma. Allí dijo que el Rey Carlos V era tan enemigo de Cristo como lo fue Neron. Ese dicho recorrió las calles y mercados, y lo peor de caso es que el rey estaba a unos escasos 250 Km.

Muchos magistrados estaban preocupados en que iba a pasar con la ciudad si John Knox permanecía allí como pastor, así que votaron para expulsarlo. El acepto alegremente. Y él otros más abandonaron la iglesia.  John Knox regreso a Ginebra y ahora quería dedicarse aprender, sobre todo de Calvino que había logrado llevar a Ginebra a un nivel de una ciudad verdaderamente reformada.

El regreso a  su amada Escocia

En ese momento había menguado un poco la persecución en Escocia, ya la reina madre estaba más vieja y había mandado a un representante protestante para hacer negocios con Francia. Había puesto cierto nivel de tolerancia que les permitió a muchos protestantes predicar el Evangelio prudentemente. En aquel momento su hija estaba estudiando en Francia, y consideraban que posiblemente se convertiría al protestantismo. Mientras tanto John Knox estaba preparando un grupo de luchadores para regresar a Inglaterra.

En ese tiempo la Sra. Bowes (su suegra), le escribió muchas cartas alentándolo a que volviera a Escocia para adorar en una misma fe. Cuando John Knox llego a Edimburgo, a finales de 1555, se casó con Marjory. Ella lo ayudaba como secretaria en su ministerio y vivieron un matrimonio muy feliz.

Cuando John Knox regreso a Escocia estaba muy contento por el avance, había congregaciones en la mayoría de las ciudades principales, muchos le regaron que se quedara en Escocia y así lo hizo. El sirvió como predicador itinerante por un periodo de 9 meses. Algo que me gustaría añadir es que una de las características de Knox es que era un gran predicador, era un hombre que al momento de aplicar la Palabra se volvía activo y vigoroso, golpeaba con fuerza el pulpito. Una persona de la congregación una vez dijo “Me hizo temblar de tal modo, que no podía ni sostener una pluma para escribir”.

Los obispos escoceses le tenían tanto miedo que le solicitaron presentarse en un juicio legal, pero la reina madre cancelo el juicio.  Los protestantes rogaron a John Knox que escribiera una carta a la reina para que escuchara la Palabra de Dios. La carta llego a sus manos y le dijo a un siervo “hágame el favor de leerme esta fabula”, pero la carta causo algún efecto en ella porque luego aumento sus medidas contra la causa protestante. Knox regreso a Suiza en julio de 1556, pues consideraba que Escocia aun estaba inmadura para la reforma.

El ministerio prospero de John Knox

Para mayo de 1557 John Knox tendría su primer hijo, Nathaniel. Su Iglesia en Ginebra florecía y se daba el lujo de poder sumergirse en sus estudios y hablar libremente con Calvino cuando quisiera o necesitara hacerlo.

A finales de ese mismo mes, le llego una carta de Escocia en la cual los protestantes le rogaban a John Knox que regresara, que estaban dispuestos a dar todo cuanto tenían para que la reforma avance en Escocia. Le mostro la carta a Calvino y pidió su consejo, hablo con su congregación y les pidió su opinión. Ambos concordaron en que debía ir a Escocia, pero no se marcho hasta finales del mes de septiembre.

Cuando llego a Dieppe, Francia, recibió una carta de los líderes de Escocia diciendo que no debía regresar. Que esperara nuevas instrucciones mientras tanto. John Knox estaba sumamente molesto, había dejado a su hijo y a su esposa, y ahora estos le decían que esperara, él envía una serie de cartas que no fueron contestadas. Mientras esperaba se dedico a pensar sobre las dos Marías, la sanguinaria (Inglaterra) y de Guise (Escocia), y cayó en cuenta que ellas eran los instrumentos mismos del diablo. Regreso a Ginebra y se dedico a escribir en contra de estas dos reinas.

El primer toque: John Knox y Maria Estuardo

El más especial de todos fue uno que escribió a la Reina de Inglaterra, María la Sanguinaria. Este escrito genero un revuelto comparado a las 95 tesis de Lutero. El escribió las siguientes palabras:

La Jezabel de Inglaterra, con su pestilente y detestable generación de papistas, no se jacta y vanagloria poco de haber triunfado […] sino de todos los que han emprendido algo contra ella. No vacilo en decir que el día de la venganza, que ha de caer sobre el horrible monstruo, la Jezabel de Inglaterra, esta ya fijado en la mente del Eterno. Sépanlo todo, pues ya sonó una vez la trompeta.

Cabe destacar que cuando John Knox escribió este “primer toque”, nadie lo sabía, el envió aquel libro en secreto y cuando en Ginebra se enteraron ya Inglaterra estaba envuelta en llamas. Cuando Calvino se entero se enfureció al igual que la iglesia que pastoreaba John Knox. El libro fue condenado, sin embargo al poco tiempo, María la Sanguinaria murió y llego al poder Isabel I, quien era protestante.

Cuando Isabel I se estableció como nueva reina, muchos de los congregantes de Iglesia que pastoreaba John Knox se regresaron a su tierra natal. La Iglesia quedo con muy pocas personas y entonces decidió que era tiempo de regresar también. Sin embargo se le prohibió regresar a Inglaterra, de modo que decidió ir a Escocia. Pero antes hizo una gran obra en reavivar la Iglesia de Francia.

Regreso a Escocia

Cuando John Knox llega a Escocia la reina regente acababa de comenzar a suprimir a los predicadores protestantes. A diferencia de los británicos, los escoceses hicieron a saber a la reina, que si obstaculizaba a la reforma la harían salir de Escocia. Cuando Knox piza la costa escocesa se informo de todo, y precisamente en ese momento la reina había fechado un  juicio para los protestantes en Stirling. Knox escribió al respecto:

Veo que la batalla será grande, porque Satanás ruge hasta lo sumo; y he llegado –Alabo a Dios por ello- cuando arrecia la batalla. […] Porque a mis hermanos predicadores les ha sido fijado un día para responder ante la reina regente […], en cual yo también estaré presente.

Cuando John Knox llego, viajaron para comparecer en el juicio, la reina regente se entero y dijo que no era necesario que los predicadores comparecieran en el juicio. Pero en realidad nadie asistió, de manera que los declararon como rebeldes al gobierno. Cuando John Knox se entero predico uno de sus más emblemáticos sermones que desato una guerra civil en Escocia. Habían pasado apenas nueve días de la llegada de John Knox y ya se había desatado una revolución en contra del sistema establecido.

Guerra civil y destrucción

Después de la predicación un sacerdote se quedo para discutir con John Knox y este en su rabia golpeo a John Knox en la cara, un niño lo vio cuando hizo eso y le lanzo una piedra, el sacerdote la esquivo pero la piedra fue a parar a uno de los ídolos de una iglesia romanista. Allí comenzaron los disturbios, destruyeron la iglesia y las imágenes por completo, el sacerdote huyo por su vida. Se hicieron muchas cosas por los siguientes dos días, buscando a sacerdotes y frailes para colgarlos. John Knox no compartió las acciones de la turba.

Todo esto sucedió en la ciudad de Perth, la cual fue objetivo de la regente y los ciudadanos respondieron alegremente, pidieron a Knox que los representara y él arguyo que lo que querían los ciudadanos era simplemente adorar conforme a sus conciencias. Ella les advirtió que los excomulgaría. La regente fue con su ejército hasta los límites de Perth y quiso negociar, John Knox mando a decir con los nobles, que los ciudadanos eran fieles súbditos de la reina pero que la religión que ella profesaba simplemente era una herejía a Cristo y que por tanto no podían adorar conforme a sus delineamientos.

Los nobles apoyaban a John Knox a pesar de la controversia con la regente, ella se devolvió y no quiso derramar sangre. Mientras tanto John Knox se dedicaría a predicar por toda Escocia, en cierta ocasión John Knox fue al castillo que en cierto tiempo fue el lugar de su ordenación y estaba conquistado por el arzobispo y capellán Hamilton, cuando Knox se acerco al castillo con un gran grupo de protestantes este le recibió con un ejército de cañones. El arzobispo le dijo que si deseaba predicar los cañones apuntarían a su nariz.

Los protestantes que acompañaban a John Knox empezaron a gritar que Jesús iba a ser predicado en el castillo, a pesar del poder de Satanás. John Knox calmo la turba y respondió “En cuanto al temor por el daño que podría sobrevenirme, ningún hombre se preocupe, porque mi vida esta al cuidado de Aquel cuya gloria busco. No deseo que me defiendan manos ni armas de hombres.” La turba se calmo y las palabras de John Knox hicieron dudar a Hamilton, de forma que retiro los cañones y los dejaron pasar. Al día siguiente John Knox estaría predicando en el castillo de San Andrés, asistieron romanistas y protestantes, los protestantes ansiosos de escuchar el gran predicador escoses y los romanistas buscando atraparlo en sus propias palabras. Pero John Knox predico con tal poder que las personas quedaron totalmente en silencio, predico sobre aquella ocasión cuando Jesús saco del templo a los mercaderes y cambistas, y para culminar su sermón tomo imágenes que estaban en templo y las quemo ante los ojos de todos.

El siguió predicando tres días seguidos, para cuando termino todos los templos de la ciudad estaban completamente desmantelados. Cuando la regente se entero de esto marcho con su ejército a Perth nuevamente, llena de una profunda ira, pero los nobles ya habían reunido más de mil hombres para hacerle frente. Por lo que cuando llego el ejercito de la reina se enfrento con una miserable derrota. Ella como última opción dijo que daría amnistía a los protestantes si dejaban de quemar las figuras romanistas, pero el pueblo dijo que no y se indignaron aun mas.

John Knox no estaba muy de acuerdo con las acciones violentas, a pesar del carácter tan rudo del reformador, en cierta ocasión veía como quemaban un monasterio y cierta viejita se le acerco y le dijo “Desde que yo lo recuerdo, este lugar no ha sido más que una guarida de proxenetas. Es increíble cuantas esposas han sido adulteradas, y cuantas vírgenes desfloradas por las sucias bestias que se han refugiado en esta guarida; pero especialmente por ese hombre maligno que es llamado obispo. Si todos los hombres supieran lo que yo, alabarían a Dios; y ningún hombre se santería ofendido”

Lo que surgió allí fue una guerra tras otra, John Knox escribió a Isabel I para que mandara tropas, pero ella ya había enviado sus tropas antes que la carta llegará. La presión de Francia e Inglaterra fue tanta que la regente se fue Edimburgo que era territorio neutral, para ese entonces ya estaba muy enferma. Luego en agosto de 1560 el parlamento establecería el protestantismo como religión oficial en Escocia.

Knox en este tiempo ayudo mucho a la nación a dar nuevo orden, sin duda aplico muchas de las cosas que aprendió de Calvino, dijo a dónde irían dirigidas las ofrendas, de qué manera si iban a mantener a los ministros y la forma como serían ordenados y supervisados, escribió una confesión y un libro de disciplina que sería corregido en su tiempo.

Poco tiempo después Marjory muere, nunca se dice cual fue la causa, algunos consideran que fue la gran cantidad de trabajo. Ella fue una esposa verdaderamente esforzada. La muerte fue bastante fuere para John Knox. Dijo con respecto a ella “su amor no pude encontrarse en cualquier lugar”.

La ultima batalla de John Knox

Después de esto él se caso con una mujer de sangre real, después de cierto tiempo claro. Pero ahora nos centraremos en la última batalla de Knox. La regente había muerto y su hija que estaba estudiando en Francia tenía el derecho al trono, ella regreso y vino a ser la tercera María de la historia. Ella había escuchado hablar del escrito que dio a María la Sanguinaria, y había declarado que era el hombre más peligroso de Escocia ¡Y tenía razón!

María Estuardo con 19 años regreso a Escocia el 19 de agosto de 1561, bajo las condiciones de que pudiera celebrar su misa en casa y con la extravagancia que tenía en Francia.  Curiosamente cuando llego había un clima extraño, el cielo estaba muy oscuro y llovía copiosamente, John Knox dijo que era una mala señal. Ella tuvo varias reuniones con John Knox, donde hizo varias preguntas a John Knox, sobre el Primer toque…, sobre su había organizado una revuelta en su contra y si sobre si era un mago (era lo que escuchaba de los arzobispos), el respondió pacientemente a sus preguntas predicándole por supuesto.

Pero hubo una pregunta importante, ella le pregunto sobre qué opinaba sobre vivir bajo su gobierno, a lo cual John Knox respondió que estaría tan feliz como lo estaría Pablo en el gobierno de Nerón. Además añadió que no consideraba que ella tuviera derecho de imponer la fe a Escocia a pesar de ser reina. Pero ella argumento que iba a alimentar a la Iglesia Romanista. A lo cual John Knox respondió que la voluntad de ella no hacía de la “ramera de roma la fiel esposa de Jesucristo”, y ella respondió que su conciencia no decía tal cosa, y Knox respondió que “la conciencia requiere conocimiento, y lamentablemente ella no tenia ninguno”. Después de esa conversación tan amigable, alguien le pregunto qué opinaba de ella, el dijo que si no hay en ella una mente soberbia, agudeza y malicia, sumado a un corazón endurecido hacía Dios y a su verdad, le faltaría juicio.

Estos encuentros se repitieron constantemente, uno de ellos fue porque los romanistas habían celebrado una misa en territorio protestante y esto estaba prohibido por la ley. John Knox hablo con la reina para que los apresara y castigara, de no ser así el pueblo tomaría justicia por sus propias manos. María acepto y fueron encarcelados.

El último encuentro entre ellos fue cuando María se iba a casar con el príncipe de España que era hijo del más grande perseguidor de protestantes de la Iglesia Romanistas, autor de la inquisición misma. El predico en contra de esto diciendo que tal unión traería el juicio de Dios sobre la nación.

María lo llamo, y cuando el entro empezó a llorar, en un estallido emocional juro venganza en contra de Knox. Y le pregunto “¿Qué tienes que ver con mi matrimonio? ¿Quién eres tú en esta nación?”, la pregunta buscaba minimizar a Knox, pero el tomo la ocasión para responder “[…] a mi me corresponde advertir de las cosas que puedan hacerle daño, si puedo verlas, tanto como a cualquiera de los nobles; porque tanto mi vocación como mi conciencia me instan a hablar llanamente”. Dejando su ministerio y deber publico en alto.

Más adelante John Knox fue a visitar a sus hijos que se encontraban estudiando en Inglaterra, mientras tanto exploto una revuelta en contra de María Estuardo. Ella mantenía ciertas relaciones adulteras para 1566 con cierto conde, su esposo más adelante padeció de sífilis y además casi antes de morir fue encontrado su cuerpo en el jardín estrangulado. Los guardias pensaron que había sido el conde.

El conde hizo una trampa y un plan con conocimiento de la reina, hizo como si la fuese secuestrado llevado a su casa y violado. Esto con la finalidad de casarse con ella. La esposa del conde protesto para que tal matrimonio no se llevara a cabo, pero los sacerdotes sabían cual era el procedimiento en tales casos.  Además de que el conde le había pagado para que descubrieran que su esposa era su prima y por ende una esposa ilegitima, librando tales obstáculos María y el conde Bothwel se casaron en mayo de 1567, lo cual fue un error fatal.

Toda la nobleza quedo completamente pasmado ante tal evento de inmoralidad, y se unió para apresar a la reina y al conde. En Junio la reina se rindió a los nobles. El conde huyo en un barco para finalmente llegar a Noruega. María fue puesta como prisionera. Al enterarse John Knox de lo sucedido regreso rápidamente a Escocia, Knox solicito la decapitación de María pero los protestantes no le hicieron caso.

Ella naturalmente recobro la libertad y reunió un grupo de nobles para hacerles frente a sus adversarios, pero fue derrotada. Ella huyo para  Inglaterra para hallar abrigo bajo el reino de Isabel I, pero esta la rechazo y la puso bajo arresto porque la consideraba una rival en su reinado. 19 años después María fue acusada de un complot para matar a la reina y fue decapitada el 8 de febrero de 1587.

Para el tiempo en que María estuvo presa John Knox siguió predicando en su contra, especialmente en contra de la idolatría. Ya estaba anciano, su cuerpo ya estaba teniendo los achaques del tiempo, se apoyaba en un asistente ministerial para caminar y pastorear a sus alumnos, además tenía un bastón para apoyarse. Durante ese tiempo pensó mucho en la muerte. Le costaba mucho caminar, y necesitaba ayuda extra para poder subir al pulpito.

En cierto momento regreso a su amado pulpito en San Andrés, donde fue ordenado, y trato de predicar. Pero aquel potente trueno de la reforma ya no sonaba con el mismo poder. De modo que muy pocos lo escuchaban, solicito predicar en el salón más pequeño por los siguientes días.

En septiembre de 1572 John Knox renuncio a su puesto como pastor de Edimburgo, y James Lawson, el rector asistente de la Universidad de Aberdeen, fue elegido para ocupar su lugar. En noviembre John Knox ordeno a James al pastorado. Cuando el culto termino John Knox salió por las puertas de su iglesia por última vez. Su amado rebaño lo acompaño hasta las puertas de su hogar.

Cómo murió John Knox: el epitafio de uno que no temió a hombre

Dos días después John Knox tuvo un ataque de tos que lo dejo sumamente débil. Su mente empezó a desvariar, el viernes se levanto y se vistió pensando que era domingo. El día domingo permaneció en cama y se negó a comer porque consideraba que ese día se había proclamado un ayuno. A los días siguientes se sentía bien y llamo a los ancianos y los diáconos y les hablo del Salmo 9. John Knox encomendó a los ministros a Dios, y estos salieron de su casa con lágrimas.

Pedía que leyeran Juan 17 todos los días y los salmos, y decía “entiendo y escucho mucho mejor”. A veces cuando dormía decía cosas como ¡Vivid en Cristo! ¡La Iglesia! Ahora, Señor ¡Acaba con los problemas! La mañana del 24 de noviembre de 1572 John Knox trato de levantarse de su cama, pero no pudo mantenerse en pie. Pidio a su esposa que le leyera algunos salmos, y en la noche que le leyera Juan 17.

Tarde por la noche un grupo de personas se arrodillaron para orar. John Knox permaneció quieto. Alguien le pregunto ¿Ha escuchado las oraciones? El respondió: “Quiera Dios que ustedes y todos los hombres las oyeran como yo las he oído; y alabo a Dios por tan celestial sonido”. Entonces repentinamente exclamo ¡Ahora ha llegado!, y lanzo un tembloroso suspiro. Uno de los hombres le pregunto si le escuchaba, el levanto la mano y al momento murió.

Dos días después, el 26 de noviembre, Knox fue sepultado en el cementerio de su iglesia su iglesia en Edimburgo. Todos los nobles de Escocia asistieron a su funeral. El regente de Escocia leyó su epitafio, que decía “Aquí yace uno que no adulo ni temió a carne alguna”.

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